Entrevistas - Queen

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Circus
Con un rugido siniestro, como un ser maligno que surge de una gruta profunda, los poderosos acordes de Brian May se convierten en un desgarrador grito demoníaco. Tres grandes zancadas y Freddie Mercury sale de la oscuridad. Con un ademán de satén plisado, alza su orgulloso brazo cargado de alhajas plateadas frente al intenso foco blanco. La batería de Roger Taylor redobla como una tormenta sobre el pulso del bajo de John Deacon marcando el comienzo del tema Ogre Battle. De repente, cortando en seco los atronadores golpes de Roger, Freddie sonríe a las primeras filas del frenético público inglés y lanza una contundente pregunta retórica: "¿Estáis disfrutando con el show?"
El arrogante y sensual vocalista de Queen sabe de antemano cuál es la respuesta. Pocas semanas después de su edición, el tercer álbum del grupo, Sheer Heart Attack (publicado en Estados Unidos por Elektra), ha ascendido majestuosamente a la cima de las listas Británicas. Killer Queen, una delicioso juguete heredero directo de los salones de baile de la vieja Albión de las luces de gas, se convirtió en el primer número uno del cuarteto. Aunque unos 20 grupos ingleses han estado de gira este invierno, sólo los conciertos de Queen han podido colgar el cartel de “No hay entradas” en todos los locales visitados. Con su maestría musical, este teatral cuarteto ha conseguido mantener su público de intelectuales universitarios mientras una legión de nuevos fans adolescentes y bullangueros iba creciendo a su alrededor como la proverbial bola de nieve de una imparable avalancha pop.
Pero América se resiste a ser conquistada. La desafortunada hepatitis de Brian May durante la primera gira del grupo por estas latitudes inspiró muchas simpatías y una abundante publicidad positiva para Queen en Estados Unidos y Queen II se  vendió sorprendentemente bien sin ayuda siquiera del apoyo promocional que una gira hubiera supuesto. Queen, de nuevo en marcha y con más fuerza que nunca, están determinados a recomenzar desde dónde involuntariamente se tuvieron que detener hace un año.  Nuevo álbum, nuevo show, nuevo vestuario, nuevas luces y sonido han sido diseñados para que su desembarco en Estados Unidos siga fácilmente los pasos de la última y más exitosa gira europea el grupo.
De Queen a Led Zep One: En vísperas de su segunda gira Americana, las expectativas de Freddie Mercury son más altas que nunca. "En este momento, todas las cosas relacionadas con Queen han encajado a la perfección", declara con optimismo. Su confianza es tal que se atreve a añadir sin un atisbo de duda: "Se repite la situación de la gira de 1969 de Led Zeppelin".
Para Queen, Estados Unidos constituye el eslabón perdido. A su gira europea de finales de 1974 no le ha faltado nada, mientras, en Japón, segundo mercado musical del mundo, Queen se han convertido en el grupo de rock duro más popular desbancando incluso a Jethro Tull, Yes y Emerson, Lake and Palmer. Jack Nelson, manager Americano de Queen, está también maravillado: "Se están haciendo más grandes que Deep Purple que hasta ahora eran los dueños de Japón".
A diferencia de Deep Purple, cada vez más famosos por los continuos cambios de personal que provoca el conocido mal humor de Ritchie Blackmore, Queen son un grupo en el más estricto sentido del término. No es que el funcionamiento interno de Queen sea dulce y suave como un pato de nata montada, pero la discusión constructiva logra sacar a la luz lo mejor de estos cuatro soberbios músicos, cada uno de los cuales es imprescindible para el sonido y el estilo de Queen. "Nos enzarzamos en las peleas más horripilantes", admitió Mercury a un periodista inglés. "Hay muchas cosas en las que no coincidimos, empezando por los títulos de nuestros álbumes. Nos embroncamos por todo, incluso por el aire que respiramos pero creo que es bueno porque nos sirve para que surja lo mejor de cada uno de nosotros. Creo que es bueno y saludable”.
Mercury habla en nombre del grupo cuando explica: "No creo que sea acertado hacer concesiones: lo que se hace ha de ser perfecto. Yo entrego siempre todo lo que tengo en lo que hago y entrego todo en mi música". La clave del sólido cártel  formado por los cuatro miembros de Queen es la intensa y profesional dedicación grabada a fuego dentro de las cuatro diferentes personalidades del grupo. Fred es consciente de que la mirada de público se fija habitualmente en él. "Sé que los demás se han sentido ligeramente menospreciados", le confió a un amigo: "Me esfuerzo denodadamente en persuadir a la gente de que no soy el líder, de que no existe un líder en Queen, pero no es fácil”.
La sorprendente diversidad del material de Sheer Heart Attack, con contribuciones contundentes de los cuatro miembros del grupo, va a servir sin duda para repartir los méritos del éxito del grupo con justicia. Aunque la enfermedad de May parecía que iba a constituirse en un problema, su desaparición temporal hizo que Freddie, Roger, y John estuvieran cada vez más unidos y el resultado han sido unos Queen más felices y más saludables. En sus primeras declaraciones después de su convalecencia, Brian no dudó en hacer constar la diferencia.
"Cuando volví a ponerme en marcha, fui capaz de estudiar a Queen desde fuera. Nunca me había fijado en cómo sonábamos o qué posibilidades podía llegar a tener el grupo", declaró a los periodistas. "Mis compañeros han hecho muchas cosas mientras yo no estaba… ¡Y muy buenas, además! Yo sólo he tenido que llegar y añadir mis partes. Lo único es que, por culpa de mi enfermedad, sólo he podido componer tres canciones y media para este disco". La conclusión de May es muy esclarecedora de cómo funcionan Queen: "La verdad es que no me importa, porque siempre hago mis mejores guitarras para las canciones de los demás”, declara dirigiendo de nuevo la atención hacia el grupo.
La opinión de May acerca de Sheer Heart Attack indica que Queen han completado una primera etapa y están más que preparados para el éxito. "Este es el primer disco en el que sonamos como una grupo en vez de cómo cuatro individuos”, opina. Brian se da cuenta de lo mucho que les va a ayudar su experiencia en la carretera para lo que se les viene encima en el exigente mercado norteamericano. "La experiencia que hemos acumulado en nuestras giras empieza a dar sus frutos. Todo empieza a cuajar".
Sheer Heart Attack tiene mucho más sabor que la gelatina musical que se nos sirve habitualmente. Las canciones de John Deacon y Roger Taylor son realmente alucinantes. Como componentes de la sesión rítmica de Queen, John y Roger son la base de la magistral soberanía metalera del grupo, pero como compositores, aportan una variedad muy necesaria para que un álbum resulte valioso.
El enigmático y meditabundo John Deacon ha sido llamado el “miembro de Queen más misterioso" por Rosemary Horride, comentarista musical británica cercana a la banda que les ha apoyado en la prensa desde su nacimiento. Deacon es tan retraído que consigue que un bajista tan silencioso y oscuro como John Entwistle parezca en comparación un charlatán de feria. Licenciado por la Facultad de Ciencias con especialización en tecnología y vibración acústica, sus oídos, al igual que los del productor Roy Baker, son sin duda una parte importante del deslumbrante sonido grabado de Queen.
Sin  embargo, "Misfire", una corta y dulce composición suya grabada en Sheer Heart Attack es tan melódica y atrayente como cualquier número de los Eagles. Menos compleja o monolítica que los latidos el su bajo en el frenético "Stone Cold Crazy" (composición colectiva del cuarteto, por cierto). "Misfire" es una canción de amor que podría ser parte del repertorio de cualquiera de los agradables grupos adolescentes que actualmente provocan delirios pop en Inglaterra. Sólo al final, el recién llegado a la música de Queen consigue reconocer el inconfundible estilo de John Deacon y, cuando se presta atención a sus líneas de bajo, se descubre que el menos conocido de los músicos de Queen es uno de los más competentes de la última generación de bajistas de rock.
El magnífico look veraniego del rubio Roger Taylor contrasta con el aspecto casi demoníaco del moreno Freddie Mercury. En el retrato de la funda interior del álbum se percibe claramente que es una estrella de rock. No es el típico batería idiota: estudió para dentista. Sus orígenes contrastan radicalmente con el personaje que describe en Tenement Funster, la desatada juerga rockandrollera que ha compuesto para Sheer Heart Attack.
Esta canción tiene algo amenazante, sobre todo en la guitarra de Brian abrumadoramente efectiva. La letra es puro rock & roll: "My purple shoes bin' amazin' the people next door/and my rock 'n roll 45's bin' enragin' the folks on the lower floor/I got a way with the girls on my block/Try my best to be a real individual/And when we go down to Smokies and rock/They line up like its some kinda ritual”.  A este aspirante a niño de oro le ofrecieron el puesto de percusionista en los siempre literarios y místicos Génesis. Aunque Roger está físicamente confinado a su batería en el escenario, no se puede decir que sea un músico encasillado o reprimido.
La reina chillona: Es imposible escuchar a Queen sin quedarse fascinado y asombrado por la guitarra de Brian May. Como un chirriante destello de sus trastes, las notas de May parecen buscar y destruir el sonido de la misma manera despiadada de un Hendrix o un Townsend. Al guitarrista le falta un año y medio para ser Doctor en Astronomía. Es el miembro con la mente más técnica de Queen, y, de los cuatro, es el que se ha de preocupar más en serio de sí mismo y de su futuro. Las úlceras que padece no son precisamente producto de su paz interior.
Su autoridad inquieta toma un giro romántico en Sheer Heart Attack. She Makes Me (Storm Trooper In Stilettos) posee una arrogancia en cierto modo melancólica que recuerda a algunos temas de los Rolling Stones, como el inolvidable "Heart Of Stone". Los conflictos mentales de Brian parece que se reducen a un puñado de frases sencillas y sinceras: "Who knows who she'll make me/As I lie in her cocoon/And the world will surely heal my ills/I'm warm and terrified/She makes me so”. Con toda la solidez de un "muro de sonido" a lo Phil Spector, los fúnebres tambores reverberantes que acompañan el tema dan paso a un final intenso mezclado con impresionantes metales, efectos de phaser y el sonido de una respiración pesada en el fondo (a la que se suma la del oyente).
Es extraño que los temas más sorprendentes de Sheer Heart Attack tengan tan poco que ver con el medio musical característico del grupo: la canción épica a gran escala con proporciones míticas. Ogre Battle es sólo el primer ejemplo de la capacidad de Queen para crear un mundo paralelo donde las fuerzas del bien y el mal, el blanco y el negro colisionan como los dragones de fuego luchando contra los caballeros. El volumen de la banda no hace más que reforzar sus legendarias fábulas musicales.
Malhumorado sensualista, no es casualidad que Freddie Mercury sea el maestro multi-instrumentista de la faceta casi medieval de  Queen. Seductor y sex symbol nato, Fred, a menudo comparado en Inglaterra con Rod Stewart y Robert Plant, es asimismo un inspirado artista gráfico y el diseñador del noble logo de Queen. Profundamente convencido de la importancia que posee el impacto físico, sus composiciones reflejan, por el contrario, un apasionamiento mucho más reflexivo. En una de las adorables baladas que ha compuesto para Sheer Heart Attack, Fred canta con rara claridad de tono: "I lie in wait with open eyes/I carry on through stormy skies/I follow every course/My kingdom for a horse/But each time I grow old/Serpent of the Nile/Relieve me for a while and cast me from your spell and let me go". Su imagen es la de un macho sobrehumano con corazón de oro.
Así, cada uno de los cuatro príncipes pop de Queen ha jugado un papel importante en la preparación del más pesado y más roquero ataque a nuestras costas que hemos disfrutamos desde hace tiempo. Sheer Heart Attack constituye el cemento musical que solidifica el pacto firmado por los cuatro músicos. Perseguidos por una mala suerte que hubiese acabado con grupos menos sólidos, Queen se superan a sí mismos en el estudio, que es lo que cuenta. "Sheer Heart Attack ha sido concebido en el estudio”, ha revelado Mercury. "No había sido planeado nota por nota con anterioridad".
Pero Freddie Mercury sabe muy bien cuál es el objetivo que le gustaría que Queen persiguiesen. "Hay muchas cosas que queremos hacer. Noto que tenemos sitio suficiente para conseguirlo. Tenemos sitio para avanzar sobre todo ahora que ya tenemos seguidores. Queremos que los espectadores se involucren más  fondo con nuestra música”.

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