Entrevistas - Queen

A PETICIÓN DE SUS REALES MAJESTADES

A PETICIÓN DE SUS REALES MAJESTADES

De Mojo Magazine

Los crímenes de Queens: Son muy amanerados y ambiciosos y tiene ventas excesivas. En su defensa: son los últimos revolucionarios del rock. David Thomas traza el mapa de su controvertida historia..........
Roger Taylor está bebiéndose una refrescante taza de té que le ha preparado una de sus bonitas ayudantes femeninas en el comedor privado de su estudio de grabación donde el ex batería de Queen está trabajando en su álbum en solitario. Tiene la acertada idea de que no va a ser un éxito, desde luego no  en la medida que disfrutaron los discos que su antigua banda, pero admite con filosofía: "Le pasa  a todo el mundo. Mick Jagger  es una de las estrellas más grandes de  la historia y no ha conseguido vender un álbum en solitario."
En cualquier caso no es que Taylor – un tipo algo más llenito que en sus principios cuando era el miembro de Queen más guapo y más rubio, pero todavía en buena forma siendo un hombre que está a punto de cumplir la cincuentena – necesite de los royalties. Su parte de los ingresos de Queen (confirmados en 36 millones brutos de libras en dos años 1996 y 1997) nos lleva a añadir 3 millones anuales a su fortuna estimada en 40 millones de libras. Y chico, resulta evidente. Para llegar a su lugar de trabajo, sales de la A3, tras dejar Guilford unos kilómetros atrás, sigues por una pista a través de un bosque (presumiblemente suyo), atraviesas campos llenos de caballos pastando, aparcas  junto a un granero y paseas a lo largo de un antiguo molino, a la vera de un arroyo, donde ha sido construido el estudio.
"Era muy excesivo. El exceso que destilaba de la música y se transmitía a nuestra vida se convirtió en una necesidad. Siempre intentábamos llegar a un sitio que no hubiese sido alcanzado antes."
Si tuerces a la izquierda en vez de a la a derecha, según sales del aparcamiento, hay unos escalones que suben por una colina en cuyo alto está situada con derroche la mansión de Taylor. La primera vez que lo entrevisté hace cinco años coincidiendo con la edición de su álbum en solitario 'Happiness', Taylor describía su vida como sigue: " A Deborah (Leng, la ex modelo de Flake de Cadbury que es su pareja) le gusta estar en casa con sus caballos, pero a mí me gusta viajar. Disfrutamos de una buena situación que nos permite tener varias casas en diferentes países. A mí me gusta salir en barco, esquiar, me encanta el jardín. No puedo decir que sea un buen jardinero (no me ocupo de hacer mucho personalmente: solo digo, me gustaría tener uno de esos allí). Soy muy afortunado, es un estilo de vida privilegiado. Pero, como nos seguimos recordando los tres que hemos quedado, trabajamos muy duro para conseguirlo." Esta vez Taylor me contó que tiene un yate transoceánico. Tiene un patrón y cinco de tripulación porque, (un poco como le pasa con el jardín), "Es demasiado para mí. "El barco es una goleta, no es un yate con motor, o, como él lo describe: “No es una de esas ollas apestosas."
Esa es la vida que Queen parecían encarnar desde el momento en que aparecieron en la escena musical. Solo tres años  después de su primer éxito proclamaban a los cuatro vientos con gorgoritos que eran los campeones "No hay tiempo para perdedores." Tres años después entraron el  Libro Guinness de los Records como la compañía de directores mejor pagados de Gran Bretaña 700.000 libras por cabeza: "Estaríamos destrozados si tuviéramos que sufrir por nuestro arte" afirma Taylor. "Siempre dijimos que queríamos ser los más grandes del mundo. Ese era el objetivo sin complejos de nuestra empresa. ¿Qué  vas a decir, 'Queremos ser los cuartos más grandes?"
Podría seguir. Pero estos pocos párrafos de desdeñoso reportaje y de citas fuera de contexto podrían confirmar cualquier prejuicio de quienes odien a Queen (además de molestar seriamente a sus fans por no mencionar a Mr. Taylor). Así que para equilibrar la balanza, sígueme  15 millas al norte, a un  rincón ridículamente lujoso del noroeste de Surrey, en el punto de encuentro de los célebres campos de golf  de Wentworth y Sunningdale que se asientan consentidos codo a codo con las propiedades privadas de Virginia Water, donde el negocio de venta de coches local es una franquicia de Ferrari. Sales de la A30 en Windlesham, sigues por otro camino sinuoso, y presionas el botón del portón blanco cerrado para entrar en los dominios de Brian May.
Pete, el “roadie” abre la puerta. Me dirige a un estudio revestido de madera oscura y me pregunta si quiero tomar una taza de té. Cuando le digo que lo quiero fuerte, con una nube de leche y dos terrones de azúcar Pete parece contento. "Al jefe le gusta flojo" dice con desaprobación. Según desaparece Pete para ocuparse del tema de las bolsitas miro alrededor Los muebles estilo años treinta están tapizados con un terciopelo burdeos. En las paredes hay platos pintados con tigres y atardeceres africanos. En un rincón de la habitación hay una colección de amplificadores apilados. Los juguetes están esparcidos en desorden tanto en una mesa como en la otra. Esta parece la habitación de un hombre que es completamente opuesto a su entorno físico – un hombre muy rico, ciertamente (la estimación más reciente de su fortuna es de 50 millones de libras), pero ¿con gusto? No estoy tan seguro.
May se une a mí y aparece exactamente como te lo esperas. Su cuerpo alto y espigado, vaqueros, una amplia camisa con estampado hawaiano, el pelo largo, negro y rizado y los zuecos marca de la casa en los pies. Pero aquí termina todo lo predecible.
Sus primeras palabras son: "Vivo demasiado en mi cabeza." Habla suavemente, a veces con cautela. A los pocos minutos resulta abrumadoramente evidente que es un hombre increíblemente honesto, increíblemente decente e increíblemente… infeliz. "Las cosas materiales nunca me han importado" dice. "Tenía 30 libras en el banco cuando empezamos y probablemente era mucho más feliz que ahora. Roger es el que mejor se ha adaptado de nosotros. Disfruta siendo una estrella del rock y del dinero que esto conlleva. Es mejor gastando dinero que yo."
A lo que yo le pregunto en tono de burla si gasta más o si lo gasta mejor.
"Ambas cosas," dice May con una sonrisa torcida. "Disfruta de lo mejor de cada cosa y su postura es muy honesta."
Realmente el estilo de  Brian May no es regodearse  en la inmensa buena fortuna que supone haber formado parte de uno de los grupos de rock con más éxito del mundo cunado recapacita. Eso presumiendo que se tratase de buena suerte. "Queen fue un maravilloso vehículo  y una combinación mágica." dice. "Pero creo que casi nos destruye a todos. No estoy siendo dramático. De verdad creo que nos jodió como solo puede hacerlo un tipo de experiencia como esa, de otro mundo. Queen fuimos lo más grande del mundo en un momento determinado y todo lo que eso implica te provoca un desorden mental a  algún nivel.
"Te adoran o te odian a nivel universal. Estás rodeado de gente que te quiere y, aun así, estás completamente solo. Llegas a un lugar del que es muy difícil salir, soy consciente de que no me he recuperado nuca. Es como si no crecieses nunca. Todos hemos sufrido. Lo sé positivamente. Freddie, obviamente, estaba completamente desaparecido y es por lo que contrajo esa terrible enfermedad. No era mala persona pero estuvo totalmente fuera de control en una determinada época. De algún modo todos estábamos fuera de control (quizás no debería hablar por Roger o John, pero que creo que en el fondo estarían de acuerdo conmigo) y eso nos jodió."
Queen tiene una reputación de haber sido una de las bandas más fiesteras. "Nos lo hemos pasado bomba," dice May, no había celebración posterior a un concierto que estuviese completa sin luchas de barro con chicas desnudas  o litros de champagne servidos por enanos y drag Queens  (bacanales sin fin en el backstage). El culmen e alcanzó en la noche de Halloween de 1978, cuando coincidiendo con la última edición de la banda, su álbum Jazz,  celebraron con una juerga que duró toda la noche en Nueva Orleans: "Fue deliberadamente excesiva," recuerda May,” en parte para nuestro propio disfrute, en parte para que disfrutaran nuestros amigos y también porque entusiasmaba a la compañía de discos (¡y en parte porque sí!). Había todo tipo de cosas raras, incluyendo a  un tío sentado encima de un montón de hígado cortado, mujeres que hacían cosas inusuales con sus anatomías…Nos hicimos amigos de  todos los strippers y los travestis, personas que se sentían tan fuera de lugar como nosotros. En la superficie eran escandalosos y promiscuos pero algunos eran buena gente. Nos morimos de risa."
Risas a un alto precio. "Fue un exceso. Creo que la música rezumaba  exceso a nuestra vida y se convirtió en una necesidad. Siempre intentábamos llegar a un lugar al que no se hubiera logrado llegar antes y el exceso forma parte de eso." Sonríe, "Sabes, no sé cómo es posible que  sin haber tomado nunca  drogas y no bebiendo en exceso fuese capaz de volverme completamente inestable. Necesitaba ayuda desesperadamente. Una cierta parte de tu dependencia es satisfecha por un estilo de vida fiestero. Pero dentro tienes un vacío terrible y  necesitas seducir a todo el mundo. Y es una necesidad que no puede satisfacerse. Destruyes a todos los que se te acerquen.
Para ser sincero yo siempre la cagué con el sexo porque me casé en el momento más inoportuno, al principio de todo esto. En medio de toda esta vorágine intentaba ser un buen marido y un buen padre para mis hijos,  mi máxima prioridad. Eso evitó que me volviese vorazmente promiscuo. Pero emocionalmente estaba totalmente fuera de control, necesitaba ese continuo refuerzo con cada persona, esos sentimientos de amor y de conquista y creo que me enganché a eso."
Así que estoy ahí sentado escuchando como Brian May desnuda sus emociones por completo y pensando para mis adentros: quizás no he entendido a  Queen en todo este tiempo. Porque con contadas excepciones (Love Of My Life, quizás, o el valiente desafío a la muerte de The Show Must Go On) nunca creí percibir la intensidad, la confusión o la desesperación que describe May  tras las construcciones barrocas de las grabaciones de Queen. Grandes temas, sí, una pila de riffs, a porrillo, pero como dijo Bowie una vez: "¿Es que no hay un solo tema que me haga romperme y llorar?"
Para ser justos, había un montón que te podían hacer sonreír. Tienes que tener una falta de sentido del humor terminal para escuchar a Freddie Mercury cantar: "I want it all/I want it all/… and I want it now," sin que te haga sonreír. Además de que eso lograra  que me levantase de buen rollo, pues también. En 1986, el año en que Queen se metieron en el bolsillo el Live Aid, yo cubría lo que sería su último concierto en directo, frente a 120.000 personas en Knebworth. Me habían encargado hacer una cobertura del  backstage del concierto más grande del verano, llegué el día anterior para ver cómo se finalizaban los preparativos del gigantesco escenario, como se montaba el equipo de luces, escuché las pruebas de sonido. La siguiente tarde estaba en la entrada del escenario mirando hacia el mar de gente que se extendía por la colina hacia Knebworth House, y sintiéndome una minúscula fracción de la energía que se generaría cuando  sus ídolos salieran a escena.
Esa noche asistí a un concierto que fue un poderoso ejercicio de enormidad rock como nunca se haya escenificado. Las maneras de Mercury sobre el escenario podían parecer ridículas en cine o en  TV, no bailaba o se pavoneaba como Jagger, ni se contoneaba como Bowie, él en cambio adoptaba una  serie de posturas extravagantes, una pose tras otra. Pero sobre ese escenario mastodóntico su estiloso movimiento tenía sentido porque era divisado hasta por el público que estaba situado al fondo. Además, por supuesto, podía cantar de verdad. Y la banda desnuda de todo el exceso de capas de doblajes eran rock puro. A veces la actuación provocaba casi miedo. Cuando tocaron Radio Ga-Ga, todo el público levantó las manos para dar las dobles palmas que apuntillaban el estribillo. Fue una inquietante reminiscencia de una película de Leni Riefenstahl o de un rally nocturno nazi. Me hizo pensar lo cercanos que están el pop y la política, cómo el cantante de rock se ha convertido en el orador del siglo veinte, repiqueteando entre la emoción de las masas y el deseo, doblegando al público a su voluntad, enjaezando su poder. We are the champions…no time for losers: tiene incluso la misma retórica.
Lo que es una larga paráfrasis para ilustrar que tenía y tengo sentimientos encontrados hacia Queen (una ambivalencia que no es compartida por una enorme cantidad de británicos). Durante más de veinte años de incontables votaciones, la firma indiscutible de Queen, el tema Bohemian Rhapsody, ha aparecido en las listas de canciones preferidas del país de todos los tiempos. En Febrero de este año, los lectores de otra revista mensual musical (la de la decimoséptima letra del alfabeto, entre la P y la R) la consideraron como el tercer mejor single de la historia (solo batido por Penny Lane/Strawberry Fields y Smells Like Teen Spirit).
Gran Bretaña ama la canción tanto como al grupo. Freddie Mercury aparece en un sello de segunda clase (con Roger Taylor, el único británico vivo que jamás haya retratado el Royal Mail), entre una selección de héroes británicos en la carrera hacia el milenio. En Septiembre de 1998, una votación llevada a cabo por el British Market Research Bureau para MOJO llevaron a  Queen al puesto cuarto de los artistas pop más populares de todos los tiempos tras los Beatles, Elvis y Sinatra. Los típicos votantes de Queen resultaron ser hombres de clase media, entre 25-54 años. Pero aquí viene mi atrevida suposición: Estoy dispuesto a apostar que el típico votante de Queen no es crítico de rock. Porque así como siguen siendo adorados por el público hace tiempo que son profundamente despreciados por el estamento de la crítica. Como explica Roger Taylor: "Nunca fuimos aclamados por la crítica, lo que pareció ser muy importante al cabo del tiempo porque, cuanto más lo fueses, tanto más seguro era que ibas a fracasar."
La palabra fracaso nunca estuvo en el vocabulario de  Queen, al igual que la pobreza. En ningún momento de su carrera aceptaron jugar el juego del rock y adoptar la complaciente postura de rebelión antisistema (y, lo que es una de las pequeñas y deliciosas ironías de la vida, les hizo  más perversamente rebeldes que aquellas bandas que en cambio sí lo hicieron). Nunca se rasgaron las vestiduras ante su origen de clase media, ni tampoco se avergonzaron  de sus calificaciones académicas.
La ambición desmedida de una joven banda como Queen podría haberse percibido como cool entre el estilo “que te den” de las bandas arrogantes de la Gran Bretaña de Blair en los 90. En cambio entonces, justo a principios de los 70, era sin duda más ofensivo. Así que la prensa musical estaba empecinada en contra de Queen desde el principio. En 1973 EMI les lanzó al escenario nacional con un concierto en el Marquee y una campaña de 5.000 libras  (¡uf!) para lanzar su disco epónimo y de ese modo persuadir a todos de que eran nada menos que lo más del hype. Cuando se editó Queen II en 1974, el Record Mirror publicó de un tema (Loser In The End de Roger Taylor) que era "la peor escoria de la historia con vocación al plástico" y resumió el álbum como "Los deshechos del glam rock. El grupo con el peor nombre posible ha alcanzado el dudoso reto de lograr editar el peor disco en mucho tiempo. Su material es pobre y está sobre producido...en conjunto es funesto. Brian May es técnicamente eficiente pero la voz de Freddie Mercury está adornada con múltiples capas. Mucha gente puja por Queen como la banda del 74.Si esta es nuestra mayor esperanza de futuro entonces es que estamos cometiendo un suicidio del rock 'n' roll."
Tres años después la revolución punk consignó  bandas como  Queen al cubo de la basura de la historia, el NME publicó un perfil  ferozmente mordaz contra Freddie Mercury (tanto es así que garantizó que nunca más concediese una entrevista completa en toda su vida). El titular era:"¿Es imbécil este tío?" Un año después cuando el marketing de Fat Bottomed Girls y Bicycle Race estaba causando un considerable y totalmente predecible jaleo (a través de un video, la portada de un single y un poster que mostraban a una horda de modelos desnudas en bicicleta), el NME publicó una foto de la parte trasera de Freddie con el titular  "Reina de Culo Gordo". No es que fueran homófobos ni nada del estilo... evidentemente.
La ironía de todo esto es que, de todas las bandas, Queen, realmente pagaron sus aranceles. Su historia comienza no con Freddie Mercury, sino con Brian May. Nacido el 19 de Julio de 1947, hijo de un ingeniero, funcionario de Feltham, en Middlesex, había empezado a tocar la guitarra tras ver el film The Tommy Steele Story. Inspirado por los Shadows, su gusto se orientó a los instrumentalistas puros como Les Paul y Django Reinhardt: se reunía  con sus amigos del colegio Hampton Grammer School en los garajes para copiar riffs de los últimos discos. Pensaban que el blues quedaba por debajo de ellos: "éramos algo desdeñosos. Lo que nos gustaba era la técnica de la estructura de los acordes."
Entonces vieron a Clapton. "Se basaba totalmente en Albert King, B.B.King, Howlin' Wolf y en toda esa escena, y puso todo nuestro mundo patas arriba. Los Yardbirds eran solo tocar notas y esto en cambio era sexo crudo e ira."
Junto con una comprensión de la música llegó una iluminadora consciencia sobre el poder de las actuaciones. "Vi a los Who muchas veces y había un elemento de total  anarquía y poder de destrucción en sus conciertos que daba miedo. Recuerdo haberles visto en un pequeño tugurio infecto del Soho con  50 personas y destrozaron el local.
"Hendrix también tenía esa intimidante cualidad. Yo ponía mucho esfuerzo en tocar la guitarra y pensaba que era jodidamente bueno. Pero llegó Hendrix y nos hizo fosfatina. Estaba profundamente celoso: eso fue lo primero que sentí. Un amigo me puso la cara B de Hey Joe, Stone Free, y Hendrix estaba tocando scat a la vez que tarareaba y yo pensé que se trataba de un truco que había urdido en el estudio. Cuando lo vi en el Teatro Savile, de telonero de los Who, no me lo podía creer. Estaba entusiasmado, abrumado y deprimido. Cambió nuestras vidas en un instante."
Entonces  May estaba en el Imperial College estudiando para graduarse en físicas y se desgarraba entre su carrera de ciencias para la que se había preparado y la música por la que seguía teniendo una atracción magnética. "Mi padre sacrificó su vida para que yo pudiese tener una buena formación. Así que me sentí propulsado hacia una carrera de ciencias porque era bueno en física. Obtuve máximas calificaciones en los cuatro años de ciencias, una licenciatura en físicas y un post grado en astronomía, aunque nunca terminé mi tesis doctoral sobre Movimientos del Polvo Interplanetario.
"Esa otra parte de mí se moría por hacer música. Mi padre había sido igual pero lo negaba. Tocaba el piano en un grupo de baile cuando era un niño pero entonces empezó la guerra.
Cuando regresó tenía una mujer y un hijo en camino (tenía que conseguir un trabajo de verdad) y renunció a sus aspiraciones musicales. Pensaba que estaba desaprovechando mi educación al salir a tocar con ese grupo llamado Queen. También quería irme a vivir con mi novia (un crimen imperdonable).No quiso hablarme durante un cierto tiempo.
"Después, mucho después, nos vio tocar en el Madison Square Gardens y entendió la fuerza y la satisfacción que suponía para mí. Me dijo: 'Estoy muy envidioso porque cerré esa puerta de mi vida. Has logrado en tu vida mucho más de lo yo nunca conseguiré.' Fue un momento terrible. Me sentí muy triste y pensé en ello durante mucho tiempo. Volví a tener una conversación con él para explicarle que su vida había permitido que yo pudiese hacer lo que hacía. Fue poco antes de que muriese y era muy importante reconducir el tema. Solo ahora me doy cuenta de cuánto daño cause a mi padre. La experiencia más dolorosa es sentir ese tipo de rechazo de tu propio hijo. Lo estoy experimentando ahora con mis hijos. Pero me desvío del tema..."
Bueno sí y no. Porque el padre de May tuvo un rol crucial en la leyenda de Queen como el hombre que le ayudó a construir la guitarra que ha sido el  pilar musical de la banda durante más de treinta años. "La construimos en nuestra casita de Feltham, en una habitación libre, reconvertida en taller. Todavía está todo allí (no he sido capaz de enfrentarme a ello desde que mi madre muriese hace dos años,) he vuelto recientemente y me he encontrado con todas las herramientas que construimos."
¿Así que no solo construyeron la guitarra sino que hicieron todas las herramientas para construirla?  "Sí, éramos muy académicos en ese sentido. Pensábamos que todas las personas que hacían guitarras habían tenido mucha suerte. Por ejemplo me acuerdo de haber visto una Fender Stratocaster y era una feliz casualidad que el tremolo funcionase. Pensé que podía diseñar algo mejor volviendo a sus principios básicos." Con ayuda de su padre lo logró. Dos años de noches y fines de semana para fabricar una guitarra de una chimenea, partes de una mesa antigua y un surtido de bizarros componentes que incluían una alforja y una aguja de punto (para el brazo del tremolo) y los muelles de los cilindros del motor de una moto.
En 1967 May tocaba en una banda llamada 1984 con un colega del colegio Hampton Grammer llamado Tim Staffell. Su momento álgido fue ser teloneros de Jimi Hendrix en el Imperial College pero May dejó el grupo para seguir sus estudios y hacer su propia música aunque se mantuvo en contacto con Staffell, que asistía a la Universidad de Arte Ealing. Los dos querían seguir haciendo música juntos pero necesitan un batería, así que en otoño del 67 May puso un anuncio en el tablón del Imperial College diciendo que buscaba un batería al que le fuera Ginger Baker, Mitch Mitchell y Keith Moon. Entra Roger Meddows-Taylor.
Había crecido en Cornualles y había asistido a la escuela Truro (una escuela pública menor que también frecuentaba el futuro miembro del parlamento, el  Liberal David Penhaligon). El grupo del colegio de Taylor, The Cousin Jacks, tocaron un concierto benéfico para las Juventudes Liberales que en realidad perdió dinero, a pesar de lo que Penhaligon más tarde afirmó: "Eso puede que haya sido un reflejo de lo que son las Juventudes Liberales." Taylor tenía tres ídolos musicales: John Lennon, Bob Dylan...y Jimi Hendrix, a quien había visto en Bristol, tras haber conducido las terribles 100 millas necesarias, desde Truro, para poder asistir al concierto. A finales de 1967 Taylor, un estudiante de odontología en el  London Hospital, se enteró del anuncio de May por su compañero de piso, Les Brown, un estudiante del Imperial. Roger conoció a Brian en el bar de la facultad, hablaron de música y después May le escribió una carta donde le mandaba sus ideas musicales. "Parece muy inteligente" le dijo Taylor más tarde a Bob Harris.
Mirando atrás,  May dice: "Me quedé estupefacto cuando Roger montó su batería en el Imperial College. Solo el sonido de la afinación era mejor que el de nadie que hubiese escuchado antes. Era impresionante. Roger tiene un don y un brillo a la batería que no he escuchado en nadie más. Es sin dudad un magnífico batería rock y cualquier batería con el que hables te  dirá lo mismo. Taylor Hawkins de los Foo Fighters (Roger es la Biblia para él) y Dave Grohl también piensan lo mismo.
"Roger y yo encendimos la mecha como hermanos, somos los que más tiempo hemos estado juntos, por lo que es posible que discutamos tanto. El sonido de mi guitarra y su batería funcionó desde un principio. Era como el pegamento en gel y tenía la misma magnitud."
May, Taylor y Staffell (el bajista/vocalista) formaron una banda llamada Smile. "Tenía los principios de la magnificencia que tuve después," dice May. "Grabamos un disco para Mercury of América que fue desastroso. Solo prensaron 10 en total. Fue un negocio absolutamente deprimente. Tim nos dejó muy disgustado y estaba en su derecho de hacerlo porque tenía una oferta de unirse a Humpy Bong (el grupo del  ex Bee Gee Colin Petersen), que habían tenido un éxito y salían en Top Of The Pops. Roger y yo nos quedamos sin grupo. Nos planteábamos si dejarlo. Pero entonces el joven Freddie Bulsara apareció en escena."
Farroukh 'Freddie' Bulsara, alias Mercury, nació el 5 de Septiembre de 1946, hijo de un cajero de tribunal en Zanzibar (ahora parte de Tanzania). Su familia era Parsí, un grupo étnico que había abandonado Persia, su país originario, en el siglo VII, antes que verse forzados a renunciar a su religión, el Zoroastrismo en favor del Islam. In 1955 los Bulsaras enviaron al joven Farroukh al colegio público St Peter de Panchgani, cerca de Bombay, India, donde se educó hasta 1963. Entonces sus padres se vieron obligados a dejar Zanzibar  y se establecieron en Inglaterra en Feltham, Middlesex, a pocos metros de distancia de los Mays (desconocidos para ellos).
Corte a 1969. Mercury era amigo de Tim Staffell de la facultad de Arte  Ealing y se había convertido en fan de Smile. "Freddie era nuestro defensor y apreciaba nuestro talento," recuerda May. "Él tenía una fijación con que nos presentábamos mal. Él mantenía que un concierto debía ser un espectáculo, una idea bastante inusual en ese momento porque la moda era que tenías que llevar vaqueros y tenían que estar descosidos y dar la espalda al público, si no es que hacías pop. Freddie tenía la idea de que el rock tenía que ser un espectáculo, tenía que darte algo que te apabullara en todos los sentidos."
"Nos reunimos gracias a Hendrix," dice Taylor. "Cuando hablamos con Freddie descubrimos que tenía los mismos gustos musicales. Era un obseso de Hendrix. Una vez le vio catorce veces seguidas, con diferentes pastillas cada noche."
Mercury siempre había sido musical Taylor recuerda que entonces no era  ni por asomo un producto acabado. "Freddie tenía una musicalidad natural, tenía un don real, pero cuando nos conocimos tenía un extraño vibrato en la voz que algunos encontraban bastante ofensivo. Se aplicó y forjó su propia persona. Se inventó a sí mismo."
Para May el don musical de Mercury era su excentricidad natural. "Freddie componía en tonos raros. La mayoría de las bandas componen en La o Mi y probablemente en Re y Sol, pero más allá de eso no suele haber mucho. La mayoría de nuestros temas, especialmente las canciones de Freddie, se iban a notas raras a las que sus dedos parecían fluir de forma natural: Mi bemol, Fa, La bemol. Son lo último que quieres tocar a la guitarra, como guitarrista estás forzado a encontrar nuevos acordes. Las canciones de Freddie tenían unas estructuras de acordes tan ricas que siempre requerían que hicieses posturitas extrañas con los dedos. Hay canciones como Bicycle Race que tienen un billón de acordes."
También tenía humor (una extraña sensibilidad amanerada que era una de las señas de identidad más prominente de Queen y uno de sus características más controvertidas). Pero más allá de los 'queridos' y del  Moët & Chandon se escondía una personalidad muy reflexiva. "Los textos de Freddie fueron tan vilipendiados" recuerda May. "Pero con un poco de perspicacia podías encontrar un montón de significados privados, aunque los que estaban llenos de sentido no resultasen muy accesibles. Lily Of The Valley (Sheer Heart Attack) es una canción muy sentida. La letra trata sobre mirar a su novia y darse cuenta de que su cuerpo necesitaba estar en otro sitio. Es una gran obra de arte pero es la última canción que sería un éxito."
Tenía un último don. Keith Richards recientemente me describió que la primera ambición de los Stones era "convertir Londres en la zona sur de Chicago." Bueno, Freddie quería convertirlo en la Metropolitan Opera House. Muchos rockeros de finales de los 60 y principios de los 70 hablaban de crear operas rock pero ninguno tenía la intuición y la sensibilidad operística de Mercury. Quizás por eso las canciones de Queen se hicieron tan populares en los países latinos. En esto tiene mucho que ver que las canciones más populares de  la banda sean tan imponentes y tan  tarareables como las marchas o las arias de Verdi. Desde sus comienzos, en temas como In The Lap Of The Gods, Mercury fue capaz de crear cánticos épicos de los que el público participaba subyugado. Ambas, tanto Lap... como la estrofa de We Are The Champions, son valses (quizás también quería convertir Londres en el centro de Viena).
La última adquisición de Queen fue John Deacon, un estudiante de ciencias de 19 años, al bajo. "Probamos a un montón de bajistas, " recuerda May, "y nos dimos cuenta que un bajista no es alguien que tuviese que encajar en los finales suaves. La suerte otra vez, porque una de nuestras novias conocía a una chica que salía con John. Así que después de tocar con muchos bajistas atronadores, este chico, bastante tímido, llegó con su inmaculado Rickenbacker y su inmaculado ampli, lo echufó y en cuanto empezó a añadir sus líneas de bajo a lo que estábamos haciendo nos dimos cuenta de que era lo que necesitábamos."
Como corresponde a una persona tan humilde Deacon estaba menos abrumado. Más tarde comentó: "Era posiblemente la única persona del grupo que podía observar todo con perspectiva por haber sido el último en incorporarme. Sabía que teníamos algo pero no estuve seguro del todo, posiblemente hasta el álbum  Sheer Heart Attack.”
Mientras tanto la banda, ahora llamada Queen, empezó a tocar en directo mezclando fechas en el circuito de las facultades londinenses con fechas en el terruño de Taylor, en el viejo Cornualles. El 23 de Agosto de 1970 tocaron en la sala de conferencias del Imperial College anunciándolo con un anota manuscrita en el tabón de anuncios. Pocos meses más tarde, el 20 de Febrero de 1971, telonearon a Yes en el Kingston Poly: precio de admisión 50 peniques.
Pasaron tres años hasta que editaran su primer álbum y, como dice Taylor: "Parecía una eternidad. Por eso Freddie y yo pusimos un puesto en el Kensington Market. Vendíamos ilustraciones de algunos estudiantes de Ealing. Después vendimos la tesis de Fred que estaba basada en Hendrix. Había cosas preciosas, (había imágenes del sistema solar en las que habíamos escrito la letra de Third Stone From The Sun), cosas como esas que probablemente ahora valdrían un montón de dinero. Después fuimos a tiendas de segunda mano muy antiguas. Conseguimos bolsos de seda eduardianos y bufandas de vendedores cutres, todo estaba sucio y lleno de polvo, lo cogíamos, lo sacudíamos y lo planchábamos."
Cuando se murió Hendrix, el 8 de Septiembre de 1970, cerraron el puesto como muestra de respeto. "Empezamos a compartir un apartamento todos," recordaba May una vez, "Fred trajo a casa unas bolsas grandes llenas de cosas y nos dijo: '¡Mirad qué ropa tan maravillosa! ¡Nos va a traer suerte!' Y yo le contesté:” Fred ¡son trapos!" Pero fueron los trapos los que financiaron los grandiosos planes. "Conseguimos grabar algunas maquetas y las movimos por todas partes" dice Taylor. "Mucha gente decía que estaba interesada pero nadie firmaba nada.  EMI nos rechazó. Entonces firmamos conTrident Productions, un estudio de mucho éxito en ese momento. Tenían a los Beatles, George Harrison. Bowie hizo Ziggy y Hunky Dory allí, muchas cosas. De hecho Freddie y yo vimos el primer concierto de Ziggy en el Aylesbury de Friar. Fuimos en mi mini. Nos encantó. Yo le había visto tres semanas antes con el pelo largo y un vestido. De repente ver ese pelo de punta salir al escenario. Pensamos: ¿¿¿Qué??? Parecían gente del espacio sideral."
En una reciente entrevista le preguntaron a  Bowie si Queen le habían influenciado a lo que contestó: "Lo dudo puesto que Freddie me pidió que les produjera su primer álbum." "¡Desde luego que no!" exclama Taylor. "Pero entonces David estaba produciendo a Lou (Reed). Nos estábamos tomando un tiempo de descanso. Literalmente, ellos subían y nosotros bajábamos las escaleras. David probablemente lo recuerda de otra manera, pero no creo que lo dijera en serio al cien por cien. Conociendo a David ¡pocas veces lo hace!"
Las sesiones de grabación se hicieron en Noviembre de 1971. Desde el primer día Queen tenían las ideas muy claras acerca de cómo querían grabar. "Desde el principio peleamos porque el sonido fuese real. Recuerdo tener una fuerte discusión con un tío el primer día de grabación porque quería meter el ampli en una caja de absorción de sonido para que no se acoplase con nada y poner un micro delante. Me dijo: 'Podemos hacer lo quieras con eso después de grabar, meter eco, o hacer que suene cómo tú quieras.' Le dije:” No, no puedes. Va a sonar como un ampli en un ataúd, y es verdad.
"Nuestra situación era que la gente del estudio eran también nuestros managers por lo que teníamos que grabar en Trident, que era conocido por su sonido. Era como una marca de la casa y era exactamente lo contrario de lo que queríamos hacer. La batería estaba cubierta de cinta adhesiva y los micros estaban situados muy cerca lo que la hacía sonar sorda. Queríamos que todo sonara como realmente lo hacía, a la cara. Tuvimos una tremenda pelea para sacar la batería del receptáculo donde estaba  y ponerla en medio del estudio y situar los micros alrededor de toda la sala.
"Recuerdo que Roy (Thomas Baker) decía que la única manera de hacer una buena interpretación era repetirla 50 veces. Le dije: 'No. La única manera es que salga a la primera y mantenerla. La puedo tocar 50 veces más pero vas a ir a escucharlas y te vas a dar cuenta que la primera es la que tiene algo especial.' No estoy menospreciando a Roy en absoluto porque era muy perfeccionista y nos aportó una visión técnica impecable. Estuvimos discutiendo todo el tiempo él y yo para encontrar el sitio donde todo fuese perfecto, pero también nos aportó la realidad de la interpretación y el sonido. Aunque no lo logramos hasta el segundo álbum."
Trident licenció Queen a EMI, pero solo por 18 meses, con el álbum en el almacén no parecía que fuese a pasar nada. May recuerda "coger el bus 9 todos los días con Freddie para dar la paliza a la compañía y que hiciesen algo, porque pensábamos que el disco se nos había pasado como el arroz.  David Bowie había subido de Aylesbury al cielo. Grupos como Nazareth sonaban contnuamente en la radio y nosotros no sacábamos un pié de casa."
El primer álbum, titulado simplemente Queen, se lanzó finalmente el 13 de  Julio de 1973. No fue un éxito pero había algunos signos de que las cosas llegarían. Mike Appleton, productor del influyente programa de  TV de la BBC2 The Old Grey Whistle Test, encontró una copia promo blanca del álbum en su oficina y (sin tener ni idea de quiénes eran los autores ni el sello que lo editaba) lo puso en el plato. El tema de la cara 1 era Keep Yourself Alive. A Appleton le gustó tanto que le encargó a Phil Jenkinson, que solía utilizar canciones de recopilaciones surrealistas con imágenes de películas antiguas, que editara unas imágenes de acompañamiento. Appleton: "Se lo di a Phil, y le dije:” monta algo con esto. Diremos en el programa que no sabemos qué es esto ni quién coño son, pero que, si alguien lo sabe, que por favor nos llamen. ¡Entonces la industria era diferente!”
"Todo fue pasito a pasito," dice Taylor de la ascensión de Queen al estrellato. "Nuestro primer álbum vendió bien en América, no cantidades enormes pero eso fue el primer indicio. Montamos una pequeña gira de acompañamiento y eso mantuvo nuestros egos a flote. Solíamos tocar en un sitio llamado County Ballroom en Taunton. Estaba lleno, volvíamos a las tres emanas y estaba más lleno. Nos dimos cuenta de nos estábamos haciendo muy buenos directo. Después conseguimos ser teloneros de Mott The Hoople, que es lo que queríamos (poder ir a todas las ciudades y que nos vieran), lo hicimos y funcionó. Hicimos la siguiente  gira  inmediatamente después y el público respondió con lealtad. No volvimos a ser teloneros nunca más en Gran Bretaña."
Por aquel entonces también comenzaron a desarrollar su distintiva imagen visual debida en gran parte a su encuentro con el fotógrafo Mick Rock. Rock ya había trabajado con David Bowie y después había retratado Pin-Ups en el Chateau d'Herouville (el legendario Honky Chateau) cuando Ken Scott le sugirió que fuese a conocer a este grupo nuevo llamado Queen que tenía un contrato de management con Trident.
Entonces Rock, un graduado de 24 años de Cambridge, era alguien más importante que Queen en la industria. Los cuatro componentes estaban muy impactados por el trabajo que había hecho con Bowie y el hecho de que las portadas de Transformer de Lou Reed y de Raw Power de los Stooges fueran suyas. Para Rock: "Lo primero que me llamó la atención fue lo seguros que estaban en sí mismos. Nadie los conocía (yo no tenía ni idea de cómo sonaban)  pero tenían un sentido de su propio destino. También eran muy inteligentes pero yo estaba muy mal acostumbrado al haber trabajado con David Bowie y Lou Reed, porque ellos eran increíblemente brillantes."
La banda funcionaba en auténtica democracia, las decisiones se tomaban por mayoría. Pero, dice  Rock: " Después de un tiempo me di cuenta que en lo que respectaba a los aspectos visuales la opinión de Freddie era la predominante. Había estudiado diseño y arte en la facultad y había diseñado el logo del grupo. Así que él era la persona a la que tenía que anular. Querían que les hiciera una imagen que fuese absolutamente fabulosa." Así que en Diciembre del 73 Rock organizó la sesión de fotos. "Nunca habían estado en un estudio fotográfico antes" recuerda, "y eran muy ingenuos." El resultado fueron una serie de fotos donde el grupo posaba con el torso descubierto (y si no te fijabas atentamente parecía que tampoco el resto estaba cubierto), embadurnados de maquillaje y sacando morros lo mejor que sabían con un estilo típico glam-rock. Si la idea era que se fijasen en el grupo lo lograron. Las fotos crearon un run run en la época," dice Rock. "Todo el mundo empezó a menospreciarles y se llevaron bastantes palos. Pero en esos tiempos para ser moderno tenías que ir de reinona (yo solía llevar rimmel y carmín) y por supuesto no eran gays. Incluso Freddie estaba viviendo entonces con Mary Austin."
Además de los otros tres miembros de Queen, Austin fue una constante y finalmente heredó el grosso de su patrimonio. Según recuerda Rock: "En su vida adulta Feddie vivía en un pequeño apartamento en Holland Park, primero con su novia y luego con su asistente personal. Yo me pasaba a menudo a charlar con él, pasaba allí bastantes ratos y lo que me llamaba más la atención es que aparentemente parecían una pareja bien avenida. Mary no reclamaba estar en el candelero y era perfecta para Freddie. Era su mujercita. Hacía té y lo servía. Era evidente que tenían una relación estrecha y no albergo ninguna duda de que mantuviesen relaciones sexuales. Pero tampoco tengo dudas de que Freddie era lo que llamaríamos bisexual. Cuando Bohemian Rhapsody estalló sus relaciones con los hombres resultaron más obvias. Eso no excluía necesariamente algún revolcón con mujeres aquí o allá (¡yo conozco un par de nombres)!"
Su análisis de los otros tres componentes no parece haber cambiado mucho en este cuarto de siglo. May era el co-compositor con Mercury y el que se preocupaba: "Siempre podía ver el potencial lado negativo de las cosas." Deacon era muy educado, muy dulce pero no era un’ comunicador´. Estar en el candelero no parecía importarle demasiado." En cuanto a Roger Taylor: "Desde luego tenía facilidad de expresión y de alguna manera era la estrella de rock más tradicional de todos ellos. Era el devorador de mujeres, y fue el primero con el que hablé de drogas."
La mayor contribución de Rocks a Queen fue la creación de la portada de su segundo álbum, Queen II, que más tarde serviría de inspiración del video de Bohemian Rhapsody. El grupo le había dicho que el disco iba a tener una cara blanca y otra negra y que la fotografía tenía que conectar con ese concepto. Rock (que casualmente había estado trabajando con el coleccionista de fotografía canadiense John Kobal y que le había pagado en especies), disponía de una  fotografía, un blanco y negro muy dramático de Marlene Dietrich, extraído de la película de 1932 Shanghai Express. Una noche durante la gira con Mott Rock se llevó a parte a Freddie y le dijo que quería tomar la foto de Dietrich como la base sobre la que construir la portada del nuevo disco  Queen II. "Freddie estaba chocho," recuerda. "Pero el resto de los componentes no se emocionaron tanto." Querían salir con una foto en blanco para la portada y solo tras grandes ejercicios de persuasión por parte de Mercury y Rock fueron convencidos y cambiaron de opinión. Lo que por fortuna resultó ser una decisión increíblemente acertada."
En Marzo de 1974, Queen II y con él vino el primer éxito del grupo, Seven Seas Of Rhye (una versión del tema se incluye en el primer disco). Entonces Taylor comenta: "Estábamos encontrando un cierto modo de hacer las cosas. Me acuerdo de estar haciendo Queen II y pensar, esto se está poniendo interesante."
May está de acuerdo. "Tengo un gran cariño por ese segundo álbum que no se convirtió en un gran éxito a nivel mundial porque quizás no era tan accesible como Bohemian Rhapsody. Pero si piensas en cosas como The Fairy Feller's Master Stroke o Father To Son, todos los elementos que gustan a la gente de Bohemian Rhapsody están presentes. El tercer álbum fue Sheer Heart Attack, donde fuimos en la dirección opuesta y lo simplificamos para que la gente pudiese acceder de forma mucho más fácil, y funcionó…después con Night At The Opera nos metimos de lleno."
"Llegamos a ese punto de verdad con Sheer Heart Attack," dice Taylor. "Sigue siendo uno de mis preferidos. Tiene mucho fuego y es un poco más convencional (Queen II  es un poco torpe en algunas partes. Trabajábamos muy duro en el estudio. Hay un tema en Heart Attack llamado Bring Back That Leroy Brown que es increíblemente complejo en cuestiones de instrumentación y arreglos (hay muchas horas de trabajo detrás). Incluso las armonías de Killer Queen nos llevaron bastante tiempo porque intentamos todas las posibles inversiones de las inversiones y nunca sonaban bien. Creo que debimos grabar las voces cuatro o cinco o veces."
Un testigo del proceso de grabación de Queen fue Gary Langan, que más tarde se convirtió en miembro fundador de The Art Of Noise y entonces tenía 20 años y trabajaba como asistente del ingeniero en los estudios Sarm West Studios de Basing Street, justo al lado de Ladbroke Grove. Trabajó con Queen desde las mezclas de Now I'm Here, de Sheer Heart Attack, hasta la grabación de News Of The World (Innuendo también se grabó en los Metropolis Studios, de Chiswick, de los que Langan fue cofundador). Su primer trabajó le sirvió de ejemplo de lo que estaba por llegar, pegó con cinta americana dos grabadoras Revox A77 a la mesa de control para ayudar a crear una versión primitiva de lo que sería un efecto de phasing que ahora viene directamente de la mesa. "Me acuerdo que pensaba: esto es una locura," dice. Pero aprendió muy pronto que detrás de todas las locuras de Queen siempre había un método. ”Trabajaban realmente muchísimo. El nivel de profesionalidad y los conocimientos musicales que tenían era muy superiores a la mayoría de los grupos de entonces." La grabación básica de referencia de batería, bajo, guitarra y piano (interpretada por Mercury) se grababa en directo. Luego, dice Langan, empezaba el trabajo de verdad. "Fred no se separaba de la mesa, especialmente con Night At The Opera. Se sentaba al lado de  Roy en la mesa. Él y Roy Thomas Baker eran tronchantes. Roy le azuzaba  y entonces el nivel de afectación subía como la espuma.
"Lo importante era la interpretación. Hay una interpretación en cada una de las voces de los coros de  Queen. Trabajaban tan duro en eso como se esforzaba Brian (en grabar la mejor toma del solo de guitarra que había compuesto)”.
"Brian era posiblemente el más lento. Hacer un solo con Brian implicaba llevarte al estudio un saco de dormir porque aquello no terminaba nunca. Era súper meticuloso, nota a nota. Si estaba trabajando en lo que nosotros llamábamos una orquesta de guitarras, él ya tenía toda la sinfonía completa en su cabeza. Ninguno era torpe, (todos estaban totalmente centrados). Fred era tan meticuloso con su voz como Brian con su guitarra. Eran los dos que más tiempo consumían."
Queen eran ya una banda de éxito. Seven Seas Of Rhye entró en listas el 9 de Marzo de 1974, llegando al Nº 10. Y ese mismo Noviembre grabaron una actuación  en Top Of The Pops con Freddie maullando en el estudio embutido en unos pantalones de raso adheridos a la piel (tan ceñidos que no se podía sentar sin desabrochárselos) y una torera de piel y  Killer Queen subió al Nº2 solo superado por el tema de David Essex Gonna Make You A Star. Hicieron una gira por américa como teloneros de Mott The Hoople como lanzadera de su propio éxito.
Entonces en la primavera de 1975 visitaron Japón y descubrieron por primera vez lo que suponía recibir un tratamiento estelar. Miles de fans les esperaban en el aeropuerto. Agotaron las entradas de enormes recintos. Todos los programas de TV les reclamaban como invitados. "Nos encontramos con algo parecido a la Beatlemania allí," recuerda Taylor. Regresamos después de ser semidioses y tocar cinco noches seguidas en el Budokan o algo así (fueron dos en realidad) y volví a mi cama de Richmond, en el 120a de Kew Road. Ganábamos 60 libras a la semana."
La banda estaba cada vez más descontenta con su relativa pobreza (John Deacon, que acababa de casarse se había visto obligado a suplicar que Trident le prestase 2.000 libras que necesitaba para pagar la entrada de su casa) mientras que sus managers conducían Rolls Royces. Se corrió la voz de que buscaban nuevos representantes. El legendario Don Arden pensó que podia tener una opción de acceder al contrato cuando supo que Freddie estaba encandilado con uno de sus empleados, un hombre que ahora es director de una multinacional. Según su empleado, Arden le ofreció 1.000 libras si se acostaba con Freddie, esperando que eso garantizase la firma del acuerdo. El hombre respondió que no: era heterosexual y además tenía novia (Sharon Arden, la propia hija de Don).
Al final hubo una conexión gay porque el nuevo manager de la banda fue John Reid, que se había forjado un nombre como pareja y socio de Elton John. Reid probó su valía de inmediato con una simple decisión: insistió, a pesar de todas las discusiones, en que Bohemian Rhapsody fuse el nuevo single de Queen extraído de su cuarto álbum, A Night At The Opera. Roy Thomas Baker, el responsable del esamblaje de la épica obra describe la creación de Bo Rhap como sigue: Freddie estaba sentado en su apartamento y dijo: "Tengo una idea para una canción", se sentó y empezó  a tocar la canción. Sonaba bien y le faltaban algunas palabras de la letra y algunas partes de la melodía que no había acabado de pulir pero tenía el esquema de la canción. La estaba tocando y de repente  paró y dijo: "Ahora queridos, la sección de ópera entra aquí" y yo me dije: ¡oh, dios mío!
Así que dijimos: "Oh, vale, la sección de ópera" pensábamos que iba a ser algo pequeño, una pequeña introducción, algunos pequeños detalles, unos cuantos Galileos. Así que dijimos OK, bien, mete unos cuantos Galileos y nosotros podemos seguir con la parte rock de la canción. Dejamos un segmento en blanco para hacer la parte de la ópera. Cuando empezamos a grabar la sección de ópera de verdad, se empezó alargar tanto que  seguimos añadiendo espacio en blanco para que cupiese, porque cada vez era más larga. Todos los días pensábamos: "Oh, ya está, hemos terminado”. Freddie llegaba con más partes de la letra y me decía: "He añadido unos cuantos galileos aquí querido" así que añadimos algunos más y se hizo cada vez más grande y al final se convirtió en la pieza épica que todos conocemos. Gary Langhan recuerda bien el proceso de grabación: "No vinieron a grabar las bases, eso lo habían hecho en Rockfield. Pero vinieron a Sarm para meter las guitarras y las voces. La canción llegó en tres secciones que tenían unos motes muy divertidos (pero desgraciadamente no los recuerdo),  Fred sabía lo que se hacía. Con Queen, al contrario que con la mayoría de los grupos, todo estaba en su sitio. La razón por la que venían al estudio era para completar su idea, no para diseñarla ni para hacerla, creo que nunca tuve la sensación de que no fuese a funcionar. Eso nunca estuvo en la ecuación.
"Hubo que superar dificultades técnicas pero las solventaron y tenían un sistema para grabar las voces de forma eficiente y rápida y sabían cómo teníamos que hacer todo el marshalling de las pistas. Sarm tenía una mesa de  24 pistas muy avanzada para le época. Aquí es donde la tecnología y Fred se unían porque este era un medio que él dominaba para mejorar su grandeza. Cuando llegó la mesa de 24 pistas debió ser como si el sol saliese a vernos porque podíamos usar el multi-tracking para grabar todas esas voces."
Pero incluso las 24 pistas (6 veces las que tenían disponibles los Beatles en Sgt. Pepper) se llenaron enseguida como explica Langan. "La batería, el bajo y quizás la guitar y el piano de Fred llenaban  10 o 12 y eso solo te dejaba libres otras 12 para jugar, lo que no era demasiado si miras la cantidad de voces que aparecen. Tenías que estar equilibrando todo con sumo cuidado para que no se perdiera calidad de nada, no podíamos ir hacia atrás. Cuando has hecho una cosa de forma rutinaria, nueve veces de diez te la cargas por eso teníamos que estar 100% seguros de todo, porque entonces no existía el botón 'undo' (deshacer). "
Finalmente la versión completa de  Rhapsody estaba lista para la escucha. "Recuerdo la vez que escuchamos la mezcla final de principio a fin. Estaba al fondo de la habitación con la boca abierta de par en par. Nunca había escuchado, ni sentido, ni presenciado nada semejante, el tema era impresionante. Yo supe que estaba destinado a lograr esa enormidad. Rezumaba carisma."
El resultado del magnum opus era demasiado largo y loco para que pudiese ser un single convencional. Pero desde que Kenny Everett pinchara la copia que tenía 14 veces en dos días en su programa de  Capital Radio de Londres y que Top Of The Pops emitiese el revolucionario video que Queen habían hecho para promover el tema (pensando que sería imposible interpretarla en directo o incluso cuasi en directo en TOTP) se convirtió en un fenómeno. El álbum del que está extraído (A Night At The Opera) era  y es igualmente impresionante.
Rabiosamente ecléctico y al mismo tiempo unificado por el sonido de la banda inmediatamente identificable, es una perfecta destilación de la primera época de la banda, con un arrollador ataque de May a los antiguos managers de Queen, Death On Two Legs, complementado por el muro de sonido auto erótico de Roger Taylor I'm In Love With My Car y el encantador (y refrescantemente humano) You're My Best Friend. Incluso hay un par de pastiches de moderación Sevenesque (Lazing On A Sunday Afternoon y Seaside Rendezvous) incluidos  para  equilibrar el comedimiento.
A Night At The Opera rugió hasta el Nº 1 de la lista de álbumes en Diciembre de  1975, el comienzo de sus 50 semanas en listas. Convirtió a Queen en auténticas súper estrellas y les dejó con un problema inmediato: ¿Qué es lo próximo? La respuesta, 12 meses después: más de lo mismo. A Day At The Races tenía una portada prácticamente idéntica, otro título de los Hermanos  Marx  y una mezcla similar de estilos. Según Brian May: "Para nosotros A Night At The Opera y Day At The Races eran como gemelos. Parte de  Day At The Races es una pieza maestra barroca (sobre todo la parte que no es mía) y estoy muy orgulloso de ello.
"Uno de mis temas favoritos es Millionaire's Waltz que se ha usado recientemente en un ballet de legendario coreógrafo francés Maurice Bejart. Es una gran elección porque es muy rico en inventiva. Me deja embelesado todo lo que Freddie metió en la pieza. Las líneas del bajo son fenomenales, y cuando escucho lo que metí yo, no puedo ni siquiera acordarme de cómo llegué a eso. A veces hay 10 cosas diferentes a la vez en un momento (diferentes guitarras, con diferentes sonidos, que iban a sitios diferentes).
"De algún modo todo eso funcionó, pero después de haberlo hecho, al mirar atrás, nos dimos cuenta que era el punto máximo al que podíamos llegar en esa dirección (así que teníamos que escoger otra). Ya habíamos decidido que estábamos saturados de esa producción tan elaborada, con diferentes capas de sonido antes de que llegaran los Sex Pistols, así que (en 1977) hicimos deliberadamente News Of The World para volver a lo básico y reencontrar la vitalidad otra vez. Algunas personas lo vieron como una respuesta al punk aunque llegamos a esa conclusión nosotros solitos."
Solo por si les hubiera tentado volver a su antigua senda los Pistols trabajaban en la puerta de al lado. "Nos mirábamos unos a otros con total desconfianza," recuerda Roger Taylor "pero extrañamente nos hicimos bastante amigos. El batería y el guitarra eran gente con los pies en la tierra, pero Johnny era muy pagado de sí mismo." Y por supuesto estaba Sid Vicious  (o 'Mr Violento', como Mercury le solía llamar.
El segundo tema de News Of The World era We Are The Champions, una canción que desde entonces se ha convertido en un himno y en una fuente de crítica y de indignación. La visión de Taylor de la letra es que no tiene que tomarse al pie de la letra. "No time for losers," dice, "es una frase tonta pero no la compuse en serio. Era un descarte."
May, como  le cabe a uno esperar, aporta un ángulo diferente. Apuntando el hecho de que We Are The Champions era la única canción del repertorio de Queen siempre funcionaba en directo, en cualquier parte del mundo, sin importar cuán desastroso hubiera sido el concierto hasta el momento, dice: "Puedes hacer la lectura de que es por pura arrogancia. Pero en los conciertos no hay perdedores y se nos olvidan las trazas de perdedores que haya en nosotros, así que funciona como algo que nos reafirma. Recuerdo decir: No puedes hacerlo, Fred. Te van a matar. Él solo me dijo: 'Sí, podemos."
Entonces  el éxito empezó a causar tensiones en los miembros de Queen, cuatro individuos inteligentes y egoístas empezaron a pujar en diferentes direcciones. El dinero era una fuente de conflictos constante: un resentimiento inmenso causado por la cantidad que ganó Roger Taylor cuando I'm In Love With My Car se usó como cara B de Bo Rhap, por ejemplo. Y las discusiones creativas dentro del grupo que habían funcionado durante mucho tiempo como un control de calidad se convirtieron en venenosas. Cada vez más a menudo Mercury estaba en un estudio grabando armonías vocales mientras que May grababa sus sofisticados solos de múltiples capas en otro, sin ni siquiera hablarse.
Roger Taylor está de acuerdo en que para cuando Jazz se editó en  Noviembre de 1978 el grupo estaba menos hambriento, menos fresco y cada vez más saturado. Lo peor estaba por llegar cuando se establecieron en los estudios Musical de Munich en primavera de 1980 para grabar los temas de lo que sería Game. "Pasamos una mala temporada en Munich," admite May. "Nos peleábamos amargamente entre nosotros. Todos estábamos frustrados. Recuerdo que John me dijo que no tocaba la guitarra como él quería en sus canciones. Todos intentamos dejar el grupo en más de una ocasión. Pero después volvimos a la idea de que el grupo era más grande que cualquiera de nosotros por separado. Era más duradero que la mayoría de nuestros matrimonios."
Irónicamente en este periodo de estancamiento creativo Queen disfrutó de su mayor triunfo en Estados Unidos porque Crazy Little Thing Called Love y Another One Bites The Dust entraron en listas de singles y el álbum The Game se convirtió en Nº 1. Fueron capaces de agotar cuatro noches seguidas en el Madison Square Gardens, pero fue un fenómeno de corta vida. Una combinación de factores (un cambio de contrato de Elektra a Capitol, el fracaso de la película Flash Gordon de la que habían compuesto la banda sonora y la desaprobación del mercado de masas de la condición homosexual de Freddie cada vez más evidente) causaron que pasaran un década sin que llegase su siguiente  top 5, The Show Must Go On. Su último concierto en USA tuvo lugar el 15 de Setiembre de 1982 en el Forum de Los Ángeles. "Me acuerdo de darme cuenta que no llenábamos tanto como solíamos" recuerda Taylor.
"Siempre pensamos que íbamos a volver" dice May, "pero las circunstancias nos superaron. Sé que a Freddie le importaba mucho que el último álbum (Innuendo) fuese aceptado en Estados Unidos. Pero nunca llegamos a eso y ni siquiera el impacto de la muerte de Freddie fue tan importante como el impacto de Wayne's World. No era lo mismo que en Europa."
Pero en el momento que perdieron a su público americano encontraron una audiencia incluso más fanática en Sudamérica. Algo de su música cruzó las barreras del lenguaje y la cultura. En palabras de May: "Siempre había un lugar donde éramos lo más del glamur, a donde podíamos ir y ser nosotros mismos sin preocupaciones."
Su trabajo comenzó a ser cada vez más inestable, culminando en el álbum de 1982 Hot Space, un intento fallido de convertirse en un grupo bailable de R&B.  En esa época Mercury en especial llevaba una vida decadente de desenfrenada promiscuidad. Entonces, a mediados de los 80, Queen se redescubrieron como un grupo hacedor de éxitos. Su marca de pop rock pulido era el formato básico del producto de radio y video: desde Duran Duran a Foreigner o Def Leppard, bandas que bebían claramente de las influencias del sonido libre de polvo de  Queen y que lideraban las listas. Y ahora existía tecnología disponible para crear con el simple toque de un botón efectos que a ellos les llevaba elaborar meses. Y lo más importante, mientras que May y especialmente a Mercury estaban en la sequía, Deacon y Taylor encontraron sus voces como compositores.
Fue  Deacon el autor del desnudo Another One Bites The Dust (el single más vendedor de Queen en todo el mundo, más incluso que Bohemian Rhapsody, tan  funky que fue sampleado por Grandmaster Flash), metió la línea de bajo de Under Pressure (de nuevo también sampleada) y después sacó I Want To Break Free. Taylor entre tanto contribuyó con Radio Ga Ga, It's A Kind Of Magic y One Vision. Tanto si los amas, como si  los odias fueron enormes éxitos que llegaron a segmentos del mercado a los que Queen nunca se habían aproximado.
Para reforzar este punto enfatizaron en un aspecto único de la carrera de Queen: son la única banda de cuatro componentes en la historia del rock que  goza de cuatro individuos compositores, cada uno de ellos capaz de componer obra que lideraba las listas de ventas. Así que aunque alguno bajase el pistón de su creatividad siempre habría quien pudiese ocupar su lugar.
Incluso así crecía la sensación dentro de la banda de que el nivel de éxito obtenido por el grupo había disminuido notablemente su motivación, tan fuerte en otra época. John Deacon: "Cuando empezamos siempre pensábamos en el futuro. Queríamos hacer esto, o ir a este sitio. Queríamos que nuestros discos tuvieran éxito en este lugar y en este otro y en todas partes y trabajábamos muy duro. Pero una vez que  habíamos logrado tener éxito en tantos países del mundo,  restó mucho el interés porque no había incentivos."
Entonces por supuesto llegó el Live Aid. Es fácil olvidar que en la víspera del concierto  Queen se habían convertido en políticamente en parias. En Octubre de 1984 visitaron Sudáfrica y realizaron siete conciertos en el Super Bowl en el centro de Sun City. Fue la ruptura de un boicot cultural que provocó un terrible escándalo y una fuerte desaprobación, tipificados por Steve Van Zandt (que creó Artists Against Apartheid y grabó I Ain't Gonna Play In No) Sun City como respuesta directa al evento. Roger Taylor admite que, en perspectiva, los conciertos sudafricanos fueron un error. Pero tanto él como May defienden los principios que los llevaron a actuar allí. En palabras de Taylor: "Las comunidades blanca y negra estaban encantadas de que hubiésemos ido allí. Tuvimos un gran éxito en el mercado negro con I Want To Break Free y Brian fue y presentó los Soweto Music Award."
Después, en la primavera de 1985, mientas la banda estaban de gira en Asia austral y Japón, Bob Geldof abordó a Jim Beach, entonces manager de Queen, y le pidió que actuasen en Live Aid con su característico tacto: " dile a esa maricona vieja que va a ser la cosa más enorme que nunca haya sucedido." ¿Cómo podían rehusar?
"Live Aid fue un tiro en el brazo" recuerda Roger Taylor. "Estábamos súper saturados en esa época, no pensábamos en volver a hacer una gira por lo menos en cinco años, si acaso, (pero lo hicimos). Pero pensamos que era mejor ensayar algo y montamos los 17 minutos de actuación como un medley de éxitos: ¿para qué aburrirles con cosas que no habían escuchado antes? No hicimos prueba pero mandamos a nuestro brillante ingeniero a controlar el sistema de sonido, y dispuso todos los limitadores para nosotros. Sonamos más fuerte que ningún otro grupo. Recuerdo estar entre el público y pensar que a los primeros grupos casi  no se les podía escuchar. Tienes que abrumar a la gente en un estadio."
Aquí es donde la ética de trabajo de  clase media y la inteligencia de Queen dio sus frutos. Como después diría Geldof: Queen  fueron con diferencia los mejores ese día. Fueron los que mejor tocaron, fueron los que mejor sonaron, usaron utilizaron su tiempo para dar lo mejor de sí, entendieron perfectamente la idea de que era una rock ola global, como yo lo llamo. Tocaron un éxito tras otro… Era el perfecto escenario para Freddie (el mundo entero) y pudo saltar sobre el escenario al son de We Are The Champions. ¡No pudieron hacerlo más perfecto! En Knebworth un año después la visión más espectacular fue toda la audiencia haciendo las palmas de Radio Ga Ga. "Nunca he visto nada como eso en mi vida" dice May. "y tampoco estaba preparado. Todo el mundo piensa que con Queen todo está calculado y garantizado, un poco sí. No somos estúpidos Entendemos a nuestro público y jugamos con él. Pero este fue uno de esos raros accidentes, por el video."
Incluso en el tema original solo se escuchaba una palmada tras la repetición del título. "pero nuestro productor le puso eco porque pensó que quedaba mejor. El productor del vídeo pensó: 'Oh, eso me gusta, una palmada doble. Teníamos a gente que lo hacía porque probablemente era una parodia de  Metropolis. Todo el mundo había visto el video porque era uno de los que tenía más éxito, la primera vez que lo vimos fue en Live Aid. No era público de Queen. Era el público general que había comprador las entradas antes incluso de saber que estábamos en el cartel. Y lo hicieron todos. ¿Cómo lo sabían? Nadie les dijo que lo hicieran."
Animados por su triunfo y las ventas masivas de su catálogo que había provocado el Live Aid Queen realizaron una gira exhaustiva por  Europa (la primera y única financieramente rentable  de toda su carrera) en el verano del 86. Pero al poco de ese triunfo los otros tres componentes del grupo tuvieron que enfrentarse al hecho de que Freddie Mercury tenía SIDA. "Nos enteramos de lo de  Freddie entre  el 87 o el 88: estábamos en Suiza. Todo sabíamos que algo iba mal pero eso nos acercó mucho más, conscientes de que tenía los días contados. No había sitio donde escapar así que continuamos e hicimos lo que pudimos. Su estado era muy delicado al final"
"En cuanto fuimos conscientes de que Freddie estaba enfermo nos apiñamos como una concha protectora en torno a él," asiente May. "Mentíamos a todo el mundo, incluso a nuestras familias porque él no quería que el mundo se entrometiera en su lucha. Solía decir: 'No quiero que la gente compre nuestros putos discos por pena.' Estábamos muy unidos. Crecimos mucho."
Los dos discos de Queen posteriores al SIDA fueron The Miracle en 1989 y después en Febrero de  1991 Innuendo que podría decirse que es su mejor disco  desde A Night At The Opera. "No fue de los que más éxito tuvieron pero es uno de los mejores" asiente Taylor. "Freddie y yo estábamos muy disgustados de que I'm Going Slightly Mad no fuera un gran éxito (llegó al Nº 22 en Gran Bretaña): nos gustaba mucho."
Por entonces, aunque no se admitiera públicamente, la enfermedad de Mercury resultaba muy evidente en su apariencia física, sin importar cuán maquillado fuese, para que pudiese ser ignorada. Aparecieron unas fotos en la prensa amarilla que mostraban a un escuálido Mercury, con los ojos hundidos, el traje le colgaba del esquelético cuerpo, de camino a comer con su médico. El fotógrafo Jason Fraser estuvo agonizando durante dos semanas antes de sacar las fotos, racionalizando su decisión en base al hecho de que Mercury estaba en un sitio público y que su desesperante estado físico era una noticia legítima. Pero cuando hablé con Roger Taylor en 1994 todavía estaba enfadado por las fotos. "Vi una página entera, llena de grano, se notaba que había sido sacada a un cuarto de milla de distancia y pensé: ¿Qué sentido tiene esto? Esto no es una noticia. Es horrible. Comer del peor denominador común siempre funciona pero eso no  quiere decir que tengas que hacerlo.
"Fue trágico que esa horrible y maldita enfermedad rompiese la carrera de Freddie porque él seguía mejorando y mejorando como cantante y como intérprete. Fue lamentable. Él sentía que no podía dar lo que se esperaba de él. Le echo muchísimo de menos.
"Después de la muerte de Freddie (el 24 de  Noviembre de 1991) No estaba seguro de lo que iba a hacer. Puse toda mi energía y mi poder persuasorio al teléfono para ayudar a organizar el concierto de tributo. Eso estuvo bien y durante tres meses mantuve mi cabeza alejada delo que iba a hacer con mi vida. Me tome unas vacaciones de un año, no estaba ni siquiera seguro de si quería seguir haciendo música. Pero entonces sentí el gusanillo otra vez y empecé a componer canciones. Pensé que si iba  a volver de nuevo  este negocio tan duro debería escribir sobre cosas que realmente me afectan y que son importantes para mí."
También se unió a los otros tres (creo que quiere decir dos, error del autor) supervivientes para trabajar en Made In Heaven, el álbum póstumo recopilado de grabaciones inéditas de Queen y Mercury: "Nos llevó un par de semanas terminar el sonido de Freddie. Lo peor eran las pequeñas frases improvisadas entre tomas, fue muy raro. Pero al poco tiempo te sabes de memoria cada respiración y dejan de ser venenosas, solo son parte del material."
Made In Heaven vendió más de siete millones de copias en todo el mundo, incluyendo 1.5 millones solo en Alemania (certificación de platino, para remarcarlo el disco está colgado en la pared del estudio de Taylor), prueba de que la popularidad de Queen se mantiene tan saludable como nunca. Los supervivientes mientras tanto tienen que seguir adelante con sus vidas a la sombra de la banda. Taylor adopta un aire de aceptación despreocupada: "El poder de la marca es algo que hay que aceptar. Yo hago mis discos en solitario básicamente para divertirme." Pero sospecho que tras ese exterior superficial, este individuo ambicioso y competitivo estaría de acuerdo con la compungida confesión de Brian May de que la oscuridad de su material en solitario le frustra: "Creo que he hecho alguna cosa jodidamente buena y alguna merecía haber tenido mayor exposición."
Pero en el análisis final May defiende con rotundidad su trabajo con Queen: "No hay ni un solo álbum del que me arrepienta." Acaba de regresar de unas vacaciones en USA  y me comenta que "Hay una enorme ola de revaloración de Queen en América en este momento. Me he encontrado con un montón de gente que me abrumaba al decirme cuánto hemos influido en sus vidas, mucho más ahora que en los últimos tiempos.
"Parece que hay un enorme respeto entre las bandas jóvenes por nuestro trabajo. Muchos de ellos nos mantienen con firmeza entre sus fuentes de influencias. Incluye a gente que nunca te esperarías como Cypress Hill, que yo pensaban que eran el polo opuesto del espectro. Fui a verles con mi hijo y esperaba que me escupiesen en el  backstage y en cambio se arremolinaron alrededor nuestro y nos dijeron lo importantes que habíamos sido para ellos. Usaron la expresión 'closet rock fans'(fans del rock en el armario). Por supuesto hay muchas bandas de rock: Guns 'N' Roses (que May teloneó una vez con un disco en solitario) nos tienen un gran respeto."
He terminado mi pesca de arrastre en las profundidades de Queen con la certeza de que tienes que ser un fan acérrimo de Queen para estar de acuerdo con la valoración de May sobre su trabajo. Pero también que tienes que ser un cascarrabias de primera para no ser capaz de encontrar como poco una docena de canciones brillantes que inspiran afecto y respeto. Pero sobre todo me quedo con la imagen final de mi conversación con Brian May. Estábamos sentados en su cocina, esta vez tomando un té hecho por  él mismo. La grabadora estaba apagada y el cuaderno de notas apartado cuando May (con esa expresión meditabunda, ligeramente triste que tanto le caracteriza) casi en un susurro me dijo: "Sabes a veces pienso que Fred casi tuvo suerte de morirse cuando lo hizo." Freddie nunca tuvo que ver como declinaba su poder, ni ver como la banda se desdibujaba en la oscuridad. Y por supuesto al morir otorgó a  Queen un seguro de vida más largo y poderoso. Como el habría dicho: ya sabéis cómo es esto queridos...the show must go on. Y continuar...

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