Entrevistas - Queen

At the Races

A day at the races

Hace unas semanas, el grupo de rock más importante de Europa llevaba cuatro meses encerrado en el estudio y le quedaban dos semanas para terminar. “Es como si lleváramos trabajando toda la vida”, suspiraba Freddie. “Tengo ganas de verlo acabado. Todos las tenemos. Incluso tenemos ya fecha de lanzamiento”, añadía optimista.
Más tarde, sentado cómodamente, el animado cantante de Queen habla del álbum, cuya salida al mercado ha sido cuidadosamente retrasada. A Day At The Races (Asylum) es el quinto álbum de Queen y el primero que se producen ellos mismos. “Al final hemos sabido organizarnos”, comenta Freddie para explicar la ausencia del veterano productor de Queen Roy Thomas Baker: “Necesitábamos cambiar un poco en este disco. Teníamos suficiente confianza en nosotros mismos para hacerlo. Ya habíamos co-producido los otros discos y teníamos mucho interés”.
“Todo fue muy amigable”, se apresura a explicar el batería Roger Taylor. “Roy ha estado últimamente yendo y viniendo del extranjero constantemente. Pero ha escuchado algunas premezclas. ¿Quién sabe? Tal vez vuelva a producirnos el próximo disco. Ha sido una tensión tremenda grabar éste”. Mercury, sin embargo, está muy contento del primer intento de Queen de autosuficiencia en el estudio. “Creo que el cambio ha sido para mejor”, insiste. “Asumir más responsabilidad ha sido muy positivo para nosotros. Roy es muy bueno, pero creo que hay que progresar. Es un paso más en nuestra carrera. Teníamos la sensación de que había que hacerlo ahora o nunca”.
Los fans del grupo no tienen nada que temer, sin embargo. “Hay sonidos muy distintos en el álbum y algunas sorpresas”, promete Freddie, “pero hemos mantenido el sonido básico de Queen”. A Day At The Races incluye cuatro canciones de Mercury, otras cuatro del fenómeno de la guitarra Brian May, una de Taylor y otra del bajista John Deacon. “Creo que esta vez tenemos unos cuantos singles potentes”, dice Freddie, “Ha sido muy difícil elegir el primero, porque es una cuestión de gustos. Decidimos que fuera Somebody To Love que es una de mis canciones”, añade Mercury modestamente.
“Somebody To Love tiene influencias de Aretha Franklin”, dice Taylor. “A Freddie le gusta mucho. Hemos procurado que tuviera ese carácter distendido del gospel”. Creo que es la canción más distendida que hemos hecho nunca”. 
“Es algo nuevo, un poco diferente” asiente Freddie “pero sigue sonando a Queen. A Day At The Races es la continuación de A Night At The Opera. De ahí el título. Hemos aprendido mucho de técnicas de estudio”. “Hemos echado de menos el entusiasmo de Roy”, dice Taylor. “Técnicamente aportaba muchas cosas que nosotros hemos aprovechado”.
Cada vez que nos metemos en el estudio, el trabajo resulta más difícil”, explica Freddie, “porque intentamos progresar, escribir canciones que suenen diferentes a las antiguas. El primer álbum es fácil porque tienes un montón de cosas en la cabeza y estás ansioso por plasmarlas. Y tal como vas publicando álbumes vas pensando ‘van a decir que repito la formula’, lo tengo clarísimo”.
Y Taylor apostilla: “Nos tomamos un descanso a mitad para hacer tres conciertos. Estuvo muy bien apartarse del estudio un poco y hacer música en vivo, que siempre nos supone una satisfacción mucho más directa”
“Fue difícil mantener el idioma musical de Queen”, comenta Mercury, “y al mismo tiempo hacer canciones que fuesen diferentes y más interesantes”. Freddie Mercury nos ofrece su propio resumen de A Day At The Races, canción por canción:
“Empieza con una canción de Brian llamada Tie Your Mother Down, que hemos incorporado recientemente al directo. De hecho la habíamos tocado ya en el Hyde Park antes de grabarla. Me vino muy bien enfrentarme a ella ante el público antes de grabar la pista de voz. Siendo una canción tan cañera, me vino muy bien”.
 “You Take My Breath Away' es una balada lenta con cierto toque novedoso. También la canté en el Hyde Park. Me puse muy nervioso tocándola yo solo ante 200.000 personas. Pensaba que no me iba a salir la voz”, bromea Freddie, medio en broma. “Es un número relajado, muy emotivo”.
 “Long Away es también de Brian. Lleva guitarra de 12 cuerdas y tiene armonías muy interesantes”.
 “The Millionaire Waltz es bastante extravagante. Es el tipo de canción que me gusta meter en todos los discos”, se burla Freddie, “Algo que no tenga nada que ver con el formato de Queen”
“Se podría comparar a Bohemian Rhapsody, explica Roger Taylor, “en el sentido de que es una pieza de arreglos intrincados. Tiene varios cambios de compás, aunque no tiene tantas pistas de voces”.
“Brian ha hecho toda la orquestación con guitarras”, dice Freddie. “Nunca había hecho algo así. Hace las tubas, los piccolos y los violonchelos. Ha costado semanas. Brian es muy meticuloso. En cualquier caso, esta canción es algo que Queen nunca había hecho antes: ¡un vals de Strauss!
 “You And I es de John Deacon. Muy típica de John Deacon y con más guitarras estridentes. Después de que yo metiera la voz, John añadió todas esas guitarras y cambió la atmósfera. Creo que es su mejor canción hasta ahora”.
.A diferencia, por ejemplo, de Queen II con su Cara Blanca y su Cara Negra, A Day At The Races se ha de escuchar como una unidad. La cara 2 se abre con el single Somebody To Love. “Queremos un número 1 en América y no nos conformaremos con menos. Estamos un poco decepcionados con Bohemian Rhapsody”. ¿Decepcionados? “Supongo que es que estamos muy engreídos”, dice Freddie, con buen humor. “Rhapsody era una canción tan potente, un hit monumental, pero esta vez no queremos ser segundones”.
"White Man es la cara B. Otra canción de Brian, muy bluesy. Me dio la oportunidad de meter voces estridentes. Creo que será un gran número en directo”.
"Good Old-Fashioned Loverboy' es uno de mis números de vaudeville. Siempre incluyo una canción de vaudeville, aunque Loverboy es más sencilla y directa que Seaside Rendezvous, por ejemplo. Es bastante simple: voz y piano con un ritmo pegadizo. También tiene que haber cosas más sencillas en un álbum”.
 “Drowse es una canción muy interesante de Roger. Roger es muy rockandrollero. Tiene una slide guitar fantástica de Brian y voces en octavas de Roger. Es muy pegadiza. De hecho yo siempre estoy tarareándola”.
“El álbum se cierra con una cosa japonesa de Brian llamada Teo Torriatte, que significa ‘juntémonos’. Es muy emotiva, una de sus mejores canciones. Brian toca el armonio y una guitarra deliciosa. Es una canción muy bonita para terminar”.
Para potenciar a nivel gráfico la continuidad con su predecesor, el nuevo LP presenta el mismo diseño de portada que A Night At The Opera pero invertido: fondo negro con un escudo muy parecido en el centro. Freddie ve ya una reedición conjunta de los dos álbumes. “Aunque más pronto o más tarde tenemos que apartarnos de la conexión con los hermanos Marx”.
Roger Taylor considera que el nuevo álbum es muy superior a A Night At The Opera. "Las canciones nuevas son más potentes," afirma, "y posiblemente están mejor tocadas. Los textos son también mejores”.
Para Taylor A Day At The Races es “un paso adelante con respecto a nuestro trabajo anterior. Hemos intentado no complicar demasiado las cosas, nos hemos centrado en lo básico”.
¿Pero qué hay de la fama que tiene Queen de grupo quisquilloso en el estudio? “En absoluto”, responde Taylor, “Creo que es bueno ser quisquilloso. Hay que hacerlo lo mejor posible cuando tienes todos los aparatos del estudio a tu disposición, siempre manteniendo el sentido de la música.
Pero Mercury y May se han recreado en el estudio y se han olvidado de ajustarse al presupuesto. Interminables recordings de voces y guitarras durante cinco meses cuestan una fortuna. “Me temo que este disco va a costar tanto como el anterior”, admite Taylor, preocupado.
Según la prensa británica A Night At The Opera vino a salir por cuarenta mil libras esterlinas.
Freddie Mercury, exhausto y desesperado después de meses de meticulosos recordings tiene una brillante idea. ”Creo que en el próximo álbum vamos a orquestarlo con una orquesta”, dice. “Creo que con guitarras ya hemos hecho todo lo que podíamos hacer”.
¿Y Brian está de acuerdo? “Creo que sí”, se ríe Freddie. “Siempre lo hemos hecho todo nosotros y ha sido muy gratificante. Pero es hora de cambiar”. ¿Y Queen todavía se oponen firmemente a usar sintetizadores? “Les tenemos una aversión terrible”, admite Freddie, “pero nunca se sabe. Para mí Brian siempre suena mejor que un sintetizador”.
Finalmente, ¿es Queen quien ostenta el poder en Inglaterra?
“Es una pregunta difícil”, dice Roger riendo. “Déjame que lo piense”. Las neuronas de Roger generan silenciosamente impulsos eléctricos de dos palabras: Led y Zeppelin. “Supongo que sí”, contesta. “Sonamos mucho en la radio y recibimos muchas cartas de fans, ese tipo de cosas. En el estudio nada parece real. Pierdes el contacto con las cosas de la calle. No vemos demasiado la luz del día”.
A partir de mediados de enero, el grupo va a ver mucho la luz del día. “Me acaban de pasar una lista de fechas de la gira”, dice Freddie, “y, ¡oh Dios mío! Van a ser dos meses y medio en Estados Unidos. Sólo espero que mi voz aguante”.
¿Presentarán los ultra-teatrales Queen un show completamente nuevo para su ataque americano? “Un show completamente nuevo?”, se ríe Freddie. “¡Qué demonios! ¡Claro que sí!”.

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