Entrevistas - Queen

El año que Quenn Lizzy shockeo America

Queen Thin Lizzy

El invierno de 1977 fue terrible en la Costa Este de los Estados Unidos. Una espesa capa de nieve cubría el territorio entre Boston y Nueva York. Este entorno helado iba a ser el campo de batalla para dos de los grupos británicos más importantes. Queen estaban en lo más alto de su poderío creativo. Habían conquistado el mundo con Bohemian Rhapsody y A Night At The Opera y consolidado su éxito con Somebody To Love y A Day at the Races.
Thin Lizzy tampoco se quedan atrás. The Boys Are Back in Town y Jailbreak, el álbum al que pertenece, les habían otorgado el status de grupo de éxito sin disminuir la excelente reputación de sus directos.  Don't Believe a Word y Johnny the Fox dejaron muy claro que tienen cuerda para rato. Live and Dangerous, que iba a ser el álbum de rock en directo definitivo estaba a la vuelta de la esquina.
La mala suerte y las circunstancias (para los Lizzy) les han llevado a hacer la gira por América con Queen. Una gira anterior fue cancelada cuando Phil Lynnot contrajo la hepatitis justo en el momento en que estaban ganando popularidad de costa a costa. Poco después, cuando por fin parecía que iban a cruzar el Atlántico, el guitarrista Brian Robertson, un joven escocés con una chulería lamentable, decidió pelearse en el Speakeasy la noche anterior al viaje. Resultado: una botella rota rebanó los tendones de su mano derecha. Adiós gira.
La noche después de cancelarla, Thin Lizzy coincidieron con Queen en los Advision Studios, en una pre-escucha de A Day at the Races. Scott Gorham y Phil Lynnot mantuvieron una larga conversación con Brian May y Roger Taylor. Queen eran fans del grupo irlandés (en realidad sólo medio-irlandés). Durante unas sesiones de fotos con Mick Rock, insistieron en poner Vagabonds of the Western World, el último álbum de Lizzy como trío (Lynott, el batería Brian Downey y el ex-guitarrista Eric Bell) para estar relajados. Aquella noche en los Advision ambos grupos hablaron con entusiasmo de hacer una gira juntos por Estados Unidos.
Con Gary Moore de vuelta en Lizzy para ocupar el puesto de Robertson, ambos grupos han llegado a Boston. Boston es muy especial para Queen, sobre todo para Brian May. Son muy amigos de Aerosmith y May cuenta siempre que fue en esta ciudad donde dio comienzo el éxito de Queen en América. Luego hablaremos de esto.
Lizzy son los teloneros y tocan una hora frente a la hora y tres cuartos de Queen. Y como teloneros tienen sus restricciones y no pueden pisar el trozo del escenario reservado a Queen. Una noche durante un frenético solo y con el público a sus pies, Gary Moore se salió de Villalizzy y entró en Queenlandia. Le advirtieron que no volviera a hacerlo.
Sin embargo no hay ningún tipo de animosidad entre ambos grupos. Lizzy se lo toman un poco como un aprendizaje. “Había docenas de grupos que querían hacer esta gira con nosotros” dijo Roger Taylor. “Pero pensamos que Lizzy eran los que más podían gustar a nuestro público, y probablemente eran los mejores. Queríamos un espectáculo completo. Esta gira es buena para los dos grupos. Lizzy han tocado para públicos de 10.000 a 20.000 personas”. “Es una gira perfecta. Soy parte implicada pero es el mejor cartel que puedas ver. Como fan del rock, yo iría a ver este concierto. ¡Por supuesto!”
Scott Gorham también está contento. “Para nosotros es todo un reto: hemos tocado en muchos ciudades donde nunca habíamos estado antes, incluso en sitios donde no había sonado nuestro disco. Lógicamente hay algo de competencia entre los dos grupos pero no pretendemos merendarnos a Queen. Ya tenemos bastante si logramos ganarnos a su público. Aunque estoy seguro de que nosotros también hemos hecho que se vendan unos cuantos tickets”.
Por mi parte, me uní a la gira de Queen y Lizzy en Nueva York y estuve presente en el Madison Square Garden, el Nassau Coliseum, el Civic Center de Syracuse y el Boston Garden. Como fan de Lizzy y de Queen ésta era la gira de mis sueños. El tipo de cosas que escribes cuando te aburres en clase: “Giras que me gustaría ver”. No habiendo visto a Gary Moore en su breve estancia anterior en Thin Lizzy, tenía especial interés en verle. Esta vez era el sustituto del popular Robbo y tenía que tocar sus pasajes y solos. ¿Cómo lo encajaría Moore?
No había motivo de preocupación. La entrada de Moore refleja su propio estilo efervescente, añadiendo una poderosa inyección guitarrera. También ha motivado a Gorman, que siempre parecía conformarse con estar detrás de Robertson y ahora ha ganado en protagonismo. Entonces, nos preguntamos, ¿cuál es el futuro de Lizzy y Moore? El grupo parece abierto a cualquier opción. “Pensaba que iba a ser duro”, considera Gorham, “Nos costó dos años a Brian y a mí llegar a acoplarnos como dos guitarristas solistas, y cuando decidimos que se fuera Brian, yo era el que estaba más molesto. Pero con Moore han bastado once días de ensayo. Hemos trabajado las armonías y ahora también hago más solos que antes. Es duro decirlo, pero con Gary hay más trabajo de armonías. Brian estaba más interesado en tocar la guitarra solista y al poco tiempo perdió interés en las armonías, así que cada vez hacíamos menos. Y a Gary le gusta tanto como a mí, así que hemos vuelto a introducir las armonías de guitarra en Thin Lizzy”.
“Hacía mucho, mucho tiempo que no estaba tan contento. Es como respirar aire fresco otra vez. Creo que este grupo se estaba enranciando de un tiempo a esta parte. Me di cuenta en la última gira inglesa. Algunos bolos me resultaron muy deprimentes. Llegaba al camerino y no hablaba con nadie y luego me volvía al hotel y me encerraba allí”. “Había mucho descontrol. Aberrábamos mucho y no hacíamos buena música. Aquello parecía que era una vida de ruido (aunque hubiese algunos conciertos buenos en los que te encontrabas a gusto tocando). Brian bebía mogollón y estaba empezando a desvariar, yo también estaba enloquecido y Phil todavía arrastraba la hepatitis y se deprimía con facilidad. Así que esto es como un soplo de aire fresco. Todo el mundo ha salido del estancamiento y hay buen rollo en el grupo. Cuando subimos al escenario volvemos a pasarlo bien. Es como si todo fuera nuevo, con un cien por cien más de música de verdad”.
Esta es la primera gira de Thin Lizzy por la Costa Este norteamericana. Por culpa de su larga serie de desgracias, no habían conseguido todavía presentarse en Nueva York y en sus estados vecinos hasta la semana pasada. Después del concierto, sin embargo, se podía oler el aroma de la decepción en el camerino cuando los miembros del grupo se dieron cuenta de que en su presentación neoyorquina no habían logrado hacer justicia a su música.
El grupo no consiguió encender la chispa en ningún momento. Según Lynott el del Madison Square Garden había sido un concierto más. Scott Gorham sentado en un rincón completamente deprimido y molesto de que este auditorio tan importante no hubiese podido comprobar lo buenos que pueden llegar a ser los Lizzy. El disgusto era tan grande que el grupo no quiso salir a dar el bis: pensaban que no se merecían que se lo pidiesen. Syracuse, en el estado de Nueva York State, es el otro lugar donde los Lizzy no funcionaron como debieran. Moore tuvo dificultades con su guitarra, que se había estropeado aquel mismo día y que no había conseguido arreglar completamente. Por su parte, Scott Gorham estuvo un poco demasiado lánguido.
Lizzy funcionaron muy bien en ambos lugares, pero es evidente que este grupo da sus mejores conciertos en los sitios sub-standard y resulta significativo que las noches posteriores al Garden y a Syracuse, Lizzy diesen conciertos llenos de furia y de agresividad controlada. Jugaron a ganar y no dieron cuartel. Lo cual quedó especialmente patente la noche del concierto en el Nassau Coliseum, frente a 20.000 fans, todos ellos hinchas dedicados de Queen. Lizzy se vieron obligados a trabajar duro para ganarse al público, un reto del que disfrutaron plenamente. Simplemente obligaron al público a rendirse y se ganaron un bien merecido bis.
Después de ver el show de Lizzy en numerosas ocasiones en sus dos últimas giras británicas, me supo mal comprobar que habían tenido que abreviarlo considerablemente para ajustarse a las necesidades de la gira norteamericana pero me aseguraron que estos sacrificios habían sido inevitables. Algunos rocks clásicos de Lizzy como Suicide, The Rocker o It's Only Money fueron eliminados y no puedo entender porque han mantenido Johnny The Fox a expensas de otros temas mejores del mismo álbum. Pero, a partir de este fin de semana en Miami, el repertorio va a ser ajustado para la segunda mitad de la gira y Johnny, It's Only Money y Don't Believe A Word, el nuevo single de Lizzy en Estados Unidos, sustituirán a Massacre y Johnny The Fox. Teniendo en cuenta todas las circunstancias resulta un repertorio mucho más equilibrado.
De todos modos, se trata de un show muy meditado y con mucha pegada que en Nassau se benefició ampliamente de la participación de Gary Moore que me dejó de piedra con sus solos. Incluso en los aspectos más sencillos de su trabajo (como añadir un poco de ambiente a la introducción de Warriors) el guitarrista afrontó su tarea con mucho nervio. El gran momento del concierto tuvo lugar con el solo de Brian Downey en Sha La La. La audiencia no dudó en mostrarle al batería su agradecimiento por su titánica lucha con su instrumento y, a partir de aquel momento, Lizzy fueron los dueños absolutos de la noche terminando con Baby Drives Me Crazy que consiguió obtener la imprescindible  respuesta del público ("baby, baby, baby") en vez del embarazoso silencio de la noche anterior en el Madison Square Garden. Como bis tocaron Me And The Boys Were Wonderin' How You And The Girls Were Gettin' Home Tonight, que sigue siendo el mejor tema del mundo para un bis con Moore añadiendo su mejor toque maestro. El ambiente en el camerino era mucho más positivo que la noche anterior, con  Lynott anunciando triunfante: "Les hemos enseñado  lo que es bueno. Esta noche hemos dado el golpe. ¡A ver qué hacéis ahora!"
Lizzy lograrían superar el éxito de Nassau en Boston tres noches después, una ciudad en la que no habían tocado antes y donde aparte de The Boys Are Back In Town, que conoce todo el mundo, nadie había tenido contacto con su música. Lizzy necesitaron solo cinco minutos y, al final de su segunda canción, Massacre, ya sabían que el concierto era suyo.  Lynott, se mostró muy agresivo e interpretó su papel de tipo duro a la perfección. Ha sido un tour muy bueno para Lizzy. No existe el peligro de que se coman a los cabezas de cartel porque están actuando delante del público de Queen… ¡Pero les están haciendo trabajar mucho más duro de lo que nunca habían tenido que trabajar!
Además, Queen lo han tenido muy difícil por culpa de los críticos de rock americanos que en su mayoría estaban de parte de los teloneros. "La prensa local ha estado en contra nuestra casi unánimemente”, se quejaba Brian May. "Pero nunca se puede saber porque normalmente envían a un periodista local que no tiene por qué estar enterado de lo que pasa. Es difícil hablar de la prensa porque yo no me la tomo nada, o muy poco, en serio. Me tomo en serio a la gente que se toma la molestia de intentar enterarse de lo que está pasando y luego lo cuentan”. "La crítica constructiva es una cosa sana, pero no me gusta esa moda de cargarse a todo el mundo y muchos de estos periodistas locales imitan a los críticos famosos porque ellos también quieren ser famosos, así que van y se te echan encima porque somos los cabezas de cartel. A mí me parece todo muy infantil”.
A Queen no les preocupa que haya tantos críticos que quieran enfrentarles a Lizzy. Lo quieren ver como una “falsa rivalidad”. Como dice Roger Taylor, era inevitable. May y Taylor, tienen muy buena relación con los Lizzy y salen juntos a tomar copas después de los conciertos. La complicidad de Taylor con la vida desenfrenada de Lizzy es obvia, como yo mismo pude comprobar cuando subí a su habitación en el lujoso hotel Plaza de Manhattan. El batería se había montado un Scalextric en dos de las habitaciones de su suite y animado por el champan y cualquier otra cosa disponible, se está divirtiendo como un loco. El tipo es un roquero nato. May es mucho más tranquilo y se divierte con los Lizzy porque le gusta esa clase de música. Se lleva muy bien con Lynott y está dispuesto a tocar en el disco en solitario de Phil. Freddie Mercury y John Deacon, por su parte, están un poco aparte. Deacon ha traído a su mujer y a su hijo a la gira lo cual, unido a su naturaleza tranquila, hace que resulte prácticamente inaccesible.
Mercury, por su parte, sigue jugando su baza de superestrella y es raro que se una a los miembros de su grupo que confraternizan con los Lizzy. Freddie se sienta en el rincón opuesto del salón acompañado por su cohorte y su masajista. Fiel a su adorable naturaleza camp, no da entrevistas, tal como me explica en una fiesta después de un concierto: Cuando me descubre en el otro extremo de la habitación, se me acerca de un salto, me da una amigable palmada en el culo y me susurra: “Harry, querido, lo siento mucho, pero no voy a volver a dar entrevistas nunca más… Y sin excepciones”. Y desaparece, sin más, entre su troupe de aduladores.
La música que suena en el intermedio de los conciertos de Queen/Lizzy es, por decirlo así, una pizca inusual: Nada de hard rock, country rock, pop ni nada por el estilo. Se trata de la música sobria de Chopin para entretener a los clientes y prepararles para la llegada de Queen.
Quizás, me digo a mi mismo, esta elección obedece a un pequeño estudio psicológico: Lizzy se acaban de ir del escenario después de una enérgica tanda de rock duro y tal vez sea una manera de bajar la temperatura y calmar los ánimos del público. Roger Taylor desmonta mi teoría de un plumazo:” Creo que es bonito cuando vienes a ver un concierto de Queen y Thin Lizzy oír algo diferente. No tiene sentido poner cosas conocidas en el intermedio, así que ponemos Chopin, que tiene un efecto muy bueno. Es mejor que poner a Joni Mitchell cada noche. No hay nada psicológico". Eso era, pues.
Para ser sincero, no me hubiera extrañado que en esta gira Lizzy hubiesen barrido a Queen que hasta hace poco eran una banda cuyos discos superaban con creces su directo, mientras que Lizzy se han ganado su reputación por sus impecables presentaciones en directo. En defensa de Queen hay que decir que no hubo ni una de las cuatro actuaciones a las que asistí en las que salieran malparados. En el Madison Square Garden, de hecho, prácticamente se comieron a los irlandeses. Algo que es muy importante para Roger Taylor: "Esta gira americana ha establecido a Queen como grupo de directo. El show es muy potente y por primera vez conseguimos que se supere el recuerdo de nuestras producciones discográficas".
May: "Hemos trabajado mucho no sólo cambiando el show, sino también haciendo pequeñas adaptaciones para dar el nivel en los grandes auditorios que exigente una psicología diferente, otro ritmo y una manera distinta de trabajar en el escenario. "De hecho, nuestro show es tan adecuado a los grandes locales que cuando volvemos a los pequeños nos cuesta un poco adaptarnos y no nos encontramos a gusto”. "Siempre habíamos pensado que tocar en grandes auditorios nos haría perder intimidad y fuimos muy prudentes en la última gira: en vez de tocar en un sitio grande, pasábamos tres o cuatro noches en un teatro, pero gradualmente, fuimos probando los grandes estadios para llegar a deducir qué era lo que teníamos qué hacer para tener éxito y creo que nos ha salido bien”.
Como es habitual, el show escénico de Queen es sobre todo efectista, con el predecible pero siempre entretenido uso de cañones de luz y hielo seco varias veces a lo largo del concierto. La voz de Mercury ha mejorado mucho en estos últimos conciertos. Antes podrías adivinar cuando iba a fallar una nota y en el número de apertura normalmente daba pruebas de nerviosismo, pero esta vez su voz suena firme y controlada. Dicho esto, he de añadir que una de las debilidades de Queen es que se desploman ante las dificultades. Si algo va mal, necesitan un par de minutos para volver a tomar el control. En el Coliseo de Nassau, cuando el micro de Mercury falló, al cantante le costó un buen rato recuperarse.
Pero lo más importante de Queen en esta gira es el ritmo que logran dar a su show. Parece que se niegan a brindar sólo rock duro a sus fans y han incluido también canciones más poppies y baladas. May: "Queremos mostrar todo nuestro abanico y hemos intentado presentar un show equilibrado y completo. Sé que había mucha gente que esperaba que en esta ocasión hiciésemos un concierto de rock duro, pero creo firmemente que tienes que hacer lo que te apetece y que, al final, te lo agradecerán. Gracias a las canciones más lentas y más ligeras, la parte heavy tiene más sentido y resulta mucho más variado”.
Así, esta gira, ha presentado temas que nunca antes habían tocado debido a sus producciones complicadas con infinidad de pistas y millones de voces. De ahí la aparición sobre el escenario de Somebody To Love, Millionaire Waltz, You Take My Breath Away y, por supuesto, la versión íntegra y sin censura de Bohemian Rhapsody, canciones que en disco han sido producidas a lo grande con varias capas de armonías y pistas de guitarra”. Somebody To Love se adapta al directo con brillantez y la magia de su versión en directo, consiste en que, a pesar de que las armonías vocales han desaparecido, la interpretación lo compensa. En Millionaire Waltz, incluida como parte de un medley que ya es estándard, Brian May produce toda clase de sonidos dulces y bailables en su Voccoder, mientas You Take My Breath Away triunfa gracias a su sencillez, sólo con la voz y el piano de Mercury.
Bo-Rhap no engaña a nadie. En el segmento operístico el grupo se va del escenario dejando el trabajo a unas cintas pregrabadas para regresar con nuevo vestuario para el segmento roquero.  Adaptar estos temas para el directo ha sido un riesgo que ha valido la pena. May: "La decisión de tocar estas canciones ha sido nuestra respuesta a todos los que nos han escrito diciendo que deberíamos tocar todos nuestros éxitos. A nosotros sólo nos preocupa hacer un buen show. No es que tuviéramos miedo de tocarlas, era que no queríamos que una gira fuese un mero ejercicio promocional. Hemos visto a gente que lo hace y no creemos que funcione para una gira, así que hemos encontrado un solución intermedia”.
Taylor: "Fue difícil montar Somebody To Love porque hay tantas voces en el disco que no sabíamos si seríamos capaces de hacerla. Ahora disfruto tocándola, pero cuando empezamos la gira, teníamos miedo de que llegase su turno. "Creo que hemos superado la barrera de reproducir en directo las grabaciones. Quiero decir que dejamos sitio para todo. Siempre he pensado en el directo como tal y, desde el segundo álbum, nunca hemos intentado recrear los discos. No me parece acertado hacerlo, se pierde espontaneidad, chispa y agresividad. Pero opino que en este momento tenemos un buen equilibrio entre ambos”.
Aparte del nuevo principio, con el magnífico riff de la orquesta de guitarras de  May que introduce el nuevo single del grupo Tie Your Mother Down con su traqueteo característico ("No es lo que nos sale habitualmente, pero por lo menos es rock and roll " – Roger Taylor), el resto del show es prácticamente el mismo que el grupo había presentado en este país anteriormente, sólo que más compacto. Han mantenido el mismo clímax en ascenso hasta la apoteosis final (que quizás estaría bien que cambiasen) con Keep Yourself Alive, Liar y Lap Of The Gods, más Here I Sty y, como bis, Big Spender/Jailhouse Rock. Mercury sigue quedándose en mini-shorts, lo que demuestra lo pasado de moda que se ha quedado y se está convirtiendo en demasiado rutinario para ser agradable. "Ya sé que lo estamos haciendo desde hace mucho tiempo", reconoce May. "Pero en muchas ciudades aún no se lo esperan. Si yo fuera a ver a un grupo cuyos discos me he comprado, me gustaría mucho que lo tocasen”.
El mejor concierto que les he visto fue el del Madison Square Garden, donde se mostraron llenos de fuerza y confianza. Mercury estaba en una forma magnifica, vestido con un conjunto muy bobo de ballet pero haciendo un gran papel como frontman. Roger Taylor hizo muy bien su solo, pero le costó 400 libras porque se cargó un micrófono durante su trabajo de demolición.
La noche siguiente, en Nassau, fue un poco más rara con un público mucho más joven y algunos gritos demasiado oportunos y demasiado placenteros. Pero, no creo que la satisfacción fuese demasiado general. Aparte del nerviosismo de Mercury, los dedos de May estaban cansados de tanto tocar y estuvo bastante comedido.  Su show está tan bien diseñado que sólo los de dentro y la gente que les ha visto muchas veces son capaces de distinguir una buena noche de una mala. En Syracuse todo salió bien aunque todavía no estaban en plena forma. Cualquier cosa que sonase después del resplandeciente show de Lizzy en Boston hubiera sido un anticlímax, pero aun así la respuesta del público fue muy positiva.
Esto es todo. Creo que actualmente es  la mejor gira del mundo. Después de cuatro conciertos, me marcho dejando a los dos grupos empatados dos a dos.
¿Podremos ver a estos dos grupos compartiendo cartel en Inglaterra? Pues bien, por lo que yo puedo afirmar después de hablar con ambos, existe la posibilidad de que tenga lugar un festival de un solo día. Puede que se consiga poner en marcha con un poco de presión.
Posdata de 2001
Es muy difícil escribir de tus grupos favoritos especialmente si incluyes algo de crítica. Lo pude comprobar un par de semanas después de que el artículo saliese en Melody Maker. Fui al Rainbow Theatre a ver a Elton John y descubrí a May y  a Taylor en el público. Me acerqué a saludarles.  Taylor estuvo tan amable como siempre pero Brian May había leído mi artículo y no estaba nada contento. "Nadie se nos comió en Boston”, me espetó como saludo. "Boston es nuestro. Nadie se nos comió y menos Thin Lizzy. Tú ni siquiera estuviste. Te fuiste con Lizzy antes de que saliésemos nosotros”. No era verdad, pero… ¿qué puedes hacer? May se disculpó posteriormente por su exabrupto pero por lo menos se había mostrado apasionado respecto a su grupo. En el futuro, Queen se harían enormes en todo el mundo... Excepto en Estados Unidos.
Thin Lizzy no llegaron a romper en Norteamérica. Gary Moore se enfadaría a mitad de (sí, lo has adivinado) la siguiente gira americana y dejó el grupo después de un álbum más, Black Rose. Phil Lynott aprendió una cosa de la gira con Queen. Después de observar lo mucho que mimaban a Freddie Mercury, decidió que no quería ser menos y con cada gira se fue echando a perder más y más...
Por supuesto que los dos grupos no volvieron a coincidir en una gira británica. Hubiera sido una gran idea de haberse hecho realidad, pero no llegó a tener lugar. Ambos grupos perderían tempranamente a sus líderes (Freddie Mercury por culpa del SIDA y Phil Lynott por abuso de drogas). Descansad en paz, deberíais haberos quedado para dar un bis.

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